Fue Sunniva una princesa irlandesa que quería consagrarse totalmente a Cristo, y ante los deseos que sus padres tenían de casarla con un pagano, huyó de su casa junto a su hermano Albano y siete amigos. Llegaron a la orilla del mar y tomaron un barco abandonado, sin remos ni velas, al que la Providencia guió hasta las costas de Noruega, específicamente a la isla de Selje. Allí pensaban consagrarse a Dios en la oración y la soledad, pero no contaron con que gobernaba el rey pagano Hakoon Hladir, un feroz enemigo de los cristianos. Este alentó a los lugareños a ser hostiles contra los cristianos, y a no dejarles en paz. Y tanto fue, que en una ocasión en que unas ovejas fueron robadas, los isleños acusaron a Sunniva y su grupo y se fueron a por ellos con antorchas y espadas. Se refugiaron en una cueva nuestros santos y para no ser linchados, Sunniva hizo oración y un derrumbe tapió la entrada de la cueva, dejando a los cristianos dentro, que murieron de inanición.
La leyenda dice que unos pescadores vieron luces salir de entre las rocas, y al acercarse sintieron un embriagador perfume. Cuando excavaron, hallaron el cuerpo incorrupto de Sunniva, que parecía dormir, y a su lado los esqueletos de Albano y los demás. Ciertamente, en 996, convertida Noruega, el rey Olaf I rescató los santos cuerpos, que depositó en un monasterio fundado por benedictinos ingleses, dedicado a la memoria de Santa Sunniva y Albano en la misma isla de Selje. Hay que decir que es a partir de dicha fundación cuando se hermanan Albano y Sunniva, pero los historiadores son unánimes en decir que el Albano al que se le dedica el monasterio es a San Albano de Verulam (22 de junio y 2 de agosto, traslación de las reliquias). Una vez halladas las reliquias de Sunniva y comenzar a darle culto en el monasterio, lo demás fue hermanarles.
El 31 de agosto de 1170 las reliquias se trasladaron a la catedral de Bergen. A partir de este hecho, el culto se extendió por toda Noruega, y permaneció hasta el siglo XVI, cuando los herejes suprimieron a la fuerza todo culto católico, destruyendo iglesias y monasterios.
A 8 de julio además se celebra a Santa Morwenna de Cornwall, virgen.