El problema (como en muchos recintos) es el aislamiento, a juicio del espacio y de sus responsables es una reforma innecesaria, las paredes del teatro deberían aislar 80 decibelios, pero eso es imposible en la práctica. Sería como un búnker.
El teatro resalta que el ayuntamiento si ha tratado de solucionarlo (el antiguo gobierno y el futuro gobierno). Recordemos que el mismo fue fundado en 1932, y en su cartel estaban casi todas las fechas llenas. Puede que el precinto se levante y que entre dentro de un censo especial de locales de patrimonio cultural, que se rigen por una normativa distinta. De momento, las funciones se han cancelado.