Sepulcro Prehistórico de Huerta Montero

Por Gabriel Fernández Muñoz

Estamos en Almendralejo (Badajoz) para visitar el Sepulcro Prehistórico de Huerta Montero, un dolmen tipo Tholos construido hace 4650 años, en el III milenio a.C. y perteneciente a la edad del cobre (entre el Neolítico y la Edad del Bronce). Se trata de un enterramiento colectivo en dos fase sucesivas separadas por unos 300 años. Se encuentra situada en medio de la Vega de Harnina, que durante el Calcolítico tenía un poblado fortificado con varias líneas de murallas en el "Cabezón de San Marcos" y una aldea a sus pies, además de pequeñas aldeas más alejadas como la del sepulcro donde nos encontramos.
En esta tumba colectiva se comienzan a utilizar nuevas técnicas constructivas como el tapial o la cubierta de falsa bóveda. Además fue construido en el subsuelo, siendo la falsa cúpula y el túmulo de la cubierta las únicas partes aéreas, esto permitió que al derrumbarse la bóveda, se sellara y todo su contenido se ha conservado en buen estado hasta nuestros días. 


Como otras muchas tumbas de la Edad del Cobre, está orientada para que el sol penetre hasta la cámara el día 21 o 22 de diciembre, al amanecer del solsticio de invierno.
Se hallaron las losas que cerraban las puertas del corredor. También se excavaron los restos de 115 personas enterradas, con sus ajuares.
Se accede a la tumba por una rampa escalonada excavada en el caleño y la arenisca de unos 5 metros de longitud. Esto nos lleva al vestíbulo en descenso durante unos 3 metros. Junto a la entrada tiene dos ortostatos a cada lado. La losa que está apoyada en el muro del vestíbulo, es la que cerraba la tumba.
El corredor se construyó con la técnica tradicional megalítica,  a base de losas dispuestas en sentido vertical (ortostatos), y techado con losas dispuestas horizontalmente, formando una cubierta adintelada. Para los ortostatos y las losas del corredor se usaron piedras más dura, el gneis de tonos rojizos.



La planta de la cámara traza un círculo irregular con una altura de 1,5 metros. La pared es de tapial, que estaba oculta por losas de pizarra fijadas con barro. El suelo de la cámara se preparó con un enlucido de barro muy duro, aplicado de forma irregular sobre la arenisca. Encima se arrojaron pequeños trozos de pizarra. La cámara se cubrió con una falsa bóveda formadas por hiladas de aproximación de piedras. El diámetro de las sucesivas hiladas es cada vez menor, hasta que se produce el cierre de la cúpula. Actualmente sólo se conserva la primera hilada.
Existen tres agujeros hallados en la capa caliza, se conservan algunas piedras que sirvieron para colocar postes de madera. El trazado de la linea que une los tres postes, apunta a la dirección del nacimiento del sol en el solsticio de invierno, orientación muy similar a la del eje longitudinal de la cámara. Fueron utilizados para la construcción de este sepulcro.
En el primer enterramiento, aparece toda la superficie de la cámara llena de restos humanos, constatándose a cuatro individuos en posición fetal. Se encontraron restos de 75 individuos, 42 adultos y 33 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 23,47 años. Junto a los restos se halló un ajuar rico y variado.

En el segundo enterramiento que data entre 4.220 y 3.720 años desde el presente. Los huesos se encuentran al fondo de la cámara formando una figura de media luna. Los cráneos y huesos más largos se sitúan en la zona central, mientas que los huesos pequeños se sitúan en los extremos. Se encontraron restos de 34 individuos, 23 adultos y 11 niños o jóvenes. La esperanza de vida era de 21,5 años, menor que los individuos de la primera ocupación.
La excavación de esta tumba comenzó a finales de 1988, motivada por el descubrimiento de una losa de pizarra desenterrada por un tractor. La excavación duró tres años ininterrumpidamente hasta finales de 1991. En 2009 se retomaron los trabajos para la cubrición, restauración y musealización del monumento. En la actualidad, se puede visitar previa solicitud en la Oficina de Turismo de Almendralejo. Durante los días del solsticio de invierno en el Sepulcro de Huerta Montero está abierto a primeras horas de la mañana, y cada año acuden más personas interesadas en observar en directo este acontecimiento, en el que los primeros rayos de sol atraviesan la cámara y la dividen en dos partes iguales.