No puedo hablar a nivel técnico acerca de Nikolaus Summerer, el director, pero puedo deciros que a nivel de guion y de historia les tengo que dar un sobresaliente a los creadores: Baran bo Odar y Jantje Friese. Han conseguido una primera temporada que, si bien te deja con ganas de más, tiene un final que es más que suficiente, aunque el pasado 20 de diciembre se confirmó la segunda temporada y ya está en producción. La fecha de estreno está prevista para 2019.Antes de hablaros de qué me ha parecido a nivel personal, dejadme destacar el PAPELÓN que se han marcado Louis Hofmann (Jonas Kahnwald), Olivier Masucci (Ulrich Nielsen) y Dann Lennard Liebrenz (Mikkel Nielsen). También Jördis Triebel (Katharina Nielsen) y Karoline Eichhorn (Charlotte Doppler) se han salido en sus papeles. A nivel de interpretación los destaco mucho, sobre todo al pequeño Lennard, porque siendo un niño es al que más me he creído.
También quiero destacar los escenarios, que hacen honor al nombre de la serie, ya que son bastante oscuros y lúgubres. Bosques tétricos, ambientación muy lograda en todos los arcos temporales de la serie (1956, 1983 y 2019). Sí, ya sé que no estamos en 2019, pero tampoco creo que cambien mucho las cosas de aquí a un año.
Y por último, el final. Tiene un final por un lado esperado, porque al personaje que aparece en esa escena le están conduciendo a ese punto, pero a la vez es impactante. Si no hubieran renovado la serie, no es un final demasiado cliffhanger, porque deja algunas cuestiones en el aire, como qué sería de ese personaje, pero no es absolutamente necesaria una segunda temporada (mentira, sí que lo es porque la serie es genial :P).
En fin, que desde aquí mi enhorabuena a Netflix porque está produciendo unas series que están pegando muy fuerte y están consiguiendo mover a muchísimos seriéfilos, entre los que me incluyo.