Óleo de A. de Vargas: «El niño tambor del Bruch», siglo XIX.
La carcajada entró por Port Bou y, tras resonar en todas las montañas sagradas, acabó en un escape degas por la partes bajas del desfiladero. «Prosiga el Mosén», dijo el senador.Óleo de A. de Vargas: «El niño tambor del Bruch», siglo XIX.
La carcajada entró por Port Bou y, tras resonar en todas las montañas sagradas, acabó en un escape degas por la partes bajas del desfiladero. «Prosiga el Mosén», dijo el senador.