Sobre el perverso fin de una independencia inviable (micro-ensayo). por
Juan B Lorenzo de Membiela
Se debatía la importancia de la ética de la responsabilidad en las gestiones políticas. Responsabilidad sobre actos presentes que producirán efectos en un futuro. Es una idea explicada por Max Weber sobre los fundamentos humanistas de Kant.Aquellos gobernantes que la asumían son llamados hombres de Estado, porque sacrificaban el interés de un presente pasional por un futuro racional en provecho para toda una comunidad.Hoy, la obstinación de los momentos quiebran expectativas brillantes y prósperas.No debe exigirse a la política nada de lo que yo, como persona, no pueda exigirme. Y no puedo exigirme prescindir e ignorar al amigo, al familiar, al vecino, al ciudadano que disienta en su modo de ver a un territorio integrado en una nación y esta, a su vez, en un proyecto europeo que avanza hacia la unidad para salvaguardar a todo un continente.
El nacionalismo en España es razonable, pero entendiendo que su razón de existencia es precisamente su diferenciación con el resto de pueblos de España. Sin España como criterio referente pierde su sustantividad, su justificación.
Comentaba Montaigne en el s. XVI que hay pasiones fantásticas e irracionales que han empujado no solo a individuos sino a pueblos a desaparecer (Montaigne,2008:370).Preámbulo de la decadencia social es la persecución al ideológicamente disidente. Los «Gulag» y los Campos de concentración no menos que los suplicios selectivos que modernamente se practican en comunidades son muestras de hasta qué extremo algunas sociedades cohabitan con el arcano deleite de las tinieblas metafísicas del mal.En momentos de incertidumbre la altura del político de Estado debe prevalecer para alcanzar el bien común, que no es otra cosa, que el interés general dentro de los principios constitucionales españoles y derechos fundamentales europeos.Esgrimir propaganda sobre hechos producidos por infringir una orden judicial no deja de ser demagogia . Solo el Estado retiene para si el empleo de la fuerza legitima que es diferente a soportar dia tras dia y año tras año la exclusión social que sufren quienes divergen del pensamiento único. Eso es violencia psíquica más perversa, más discreta, más silente que la física pero mucho más perniciosa en sus consecuencias.