Sobre la avalancha en Ceuta

Publicado el 02 agosto 2026 por Teremolla

   Si, yo también voy a escribir sobre lo sucedido en Ceuta esta semana. Y a pesar de que ya le leído y escuchado muchas versiones, quiero dar mi opinión sobre el tema.

   Ha sido muy curioso como a través de las imágenes difundidas tanto en prensa como en televisión de los miles de ciudadanos marroquíes que saltaron la valla o llegaron a nado, no he visto ni a una sola mujer. Quizás la hubiera, pero yo no la vi. Y justo en ese momento, comienzan las preguntas, ¿Acaso las mujeres jóvenes marroquíes tienen una vida mejor que la de sus compañeros los hombres? Lo dudo mucho.

   Aunque “solo” sea por la literatura que he leído sobre las situaciones de las mujeres, son bastante peores. En ese caso ¿Dónde estaban las mujeres que podrían, también, buscar mejores condiciones de vida en el Estado Español? Imagino que cuidando a las personas y bienes que quienes se fueron a dar el salto o a nadar para pasar a Ceuta, habían dejado atrás. Así de sencillo.

   No voy a entrar en los motivos que lanzaron a miles de hombres jóvenes a hacer lo que hicieron. Para eso hay gente que sabe muchísimo más que yo, pero me sigue resultando curioso que, en todos los análisis escuchados, vistos o leídos, se haya pasado por alto ese “insignificante” detalle de la ausencia de las mujeres.

   Resulta tan obvio como sencillamente observar las cabezas. Todas descubiertas. A buenas horas una mujer marroquí podría estar entre tantos hombres con la cabeza descubierta…Y nadie ha reparado en ello. Así es la mirada sesgada del androcentrismo. Si ellas no están y nadie se da cuenta, no pasa nada. Por que nunca pasa nada. Así de invisibilizadas están en demasiadas partes del mundo.

   Desde nuestro etnocentrismo con ínfulas civilizatorias seguimos pensando que “lo nuestro” y esto engloba cultura, religión, feminismo, y un largo etc. siempre será superior a lo que estos hombres pudieran ofrecernos si se hubieran quedado. Esa es la base del racismo.

   Un racismo que en realidad más que a la diferencia de color de piel, en realidad es aporofobia o temor a aquellos que son más pobres que nosotros, Y estos hombres deben de serlo porque no han dudado en dejarlo todo y correr hacia donde ellos creían que podrían tener una vida mejor.

   Pero, en el caso de que hubieran podido quedarse o en el caso de aquellos que se han quedado ¿Qué vida les espera a ellas, las que se han quedado? Supongo que mayor carga de trabajo por la ausencia de ellos, mayor carga mental, atender y cuidar en solitario a las personas mayores, menores o con discapacidad de la familia, etc. aparte de, en muchos casos, tener que salir a cumplir con su trabajo fuera de casa.

   De eso no se acuerda nadie, de que son ellas quienes sustentan emocionalmente y en muchos casos también de forma económica las familias. Siempre invisibilizadas, siempre ocultas y no solo por los ropajes que las envuelven a muchas, también y como acabamos de ver, por su condición de mujeres.

   Hace años tuve el placer de participar como atea radical en una charla que se organizó sobre el papel de las mujeres dentro de las tres religiones monoteístas más extendidas. Fue un baño de realidad que reafirmó mi ateísmo.

   En ninguna de las tres las mujeres podían participar en los ritos ceremoniales más que como espectadoras. Creo que eso no ha cambiado en ninguna de las tres.

   El código de vestir mandataba a la musulmana y, en parte a la hebrea. Y digo en parte porque tampoco pueden mostrar en público su cabello y deben llevar pelucas. De la alimentación ya ni hablamos. Hubo una cosa que la representante hebrea nos contó que me llamó la atención. Y quizás pueda resultar una banalidad, pero tiene su motivación política. El orgasmo de las mujeres hebreas es muy valorado y altamente recomendable para poder hacer la natalidad más apetecible. O sea, que ni siquiera se piensa en el placer por el placer, hay intereses patriarcales detrás.

   Como vemos la ocultación y la ausencia de las mujeres sigue estando vigente en muchos espacios y no sólo en la avalancha de hombres jóvenes que llegaron a Ceuta esta semana pasada. Sigue siendo una estrategia patriarcal universal.

   Por situaciones como esta sigue siendo tan necesario el feminismo histórico radical, para visibilizar y denunciar las ausencias de las mujeres en los diferentes espacios y poner a la vista lo que demasiada gente sigue sin ver por voluntad o por desconocimiento.

   Ben cordialment,

   Teresa