Durante estas pasadas vacaciones, poniendo un poco de orden en la casa del pueblo y rebuscando entre sus estanterías y armarios, me he encontrado con una película vhs de esas catalogadas como ligeras pero que disfruté mucho en su momento y bastante ahora que he vuelto a verla con
Lo primero que me ha sorprendido (ahora) es comprobar que me encontraba ante un producto de la factoría Disney (ustedes me van a disculpar, pero cuando la vi por primera vez, muchos años ha, a servidor no le importaban mucho estas cosas y ni tan siquiera se detenía a fijarse en ello). Y digo que me ha sorprendido porque me parece un rara avis en el Disney de aquellos años (y casi en el de ahora) ya que si bien las películas creadas por la factoría del tío Walt están llenas de momentos puntuales de terror (cojan si no me creen cualquier film de dibujos de esos con los que crecieron y compruébenlo), no tiene una película propiamente dicha de género (juvenil o teenager, pero género al fin y al cabo). No al menos como esta, que tiene un ambiente opresivo y desasosegante muy logrado (lástima que esos efectos especiales impuestos con posterioridad por la productora hagan que el film pierda parte de su magia y de su encanto retro).
La película de Jack Clayton está guionizada por Ray Bradbury, que adapta la historia homónima de un libro propio.
La historia, que por momentos parece uno de esos viajes iniciáticos en la adolescencia de los que tanto gustan a Stephen King, nos cuenta cómo varía la vida para unas cuantas personas ante la
En este caso que nos ocupa, las fantasias y anhelos de todos los habitantes del pueblo comienzan a materializarse y a hacerse realidad, pero tras esa aparente felicidad, se esconden el mal más absoluto y la moneda de pago más cara que nadie pueda imaginar (la vida misma).
El dueño del circo, Mr. Dark, ofrece milagros y sueños por doquier, pero unos niños y su padre, descubrirán que tras tan "generosa" apariencia se esconde un terrible peligro y un mortal secreto.
Lo que más desea el padre de uno de los niños, el viejo librero de la aldea, es ser joven de nuevo y gozar de una vida más larga y tendrá que ser fuerte y no ceder a la tentación de conseguirlo,
Cabe destacar, por encima de todo, la excelente interpretació orquestada tanto por Jonathan Pryce, en el papel de Mr. Dark (una especie de Moriarty satánico), como de Jason Robards, el viejo librero; no en vano, las mejores escenas son las que tienen a estos dos actores como protagonistas (los que la hayan visto, van a coincidir conmigo en que la escena de la biblioteca es una delicia).
Un film sobre sobre el mal y la redención, sobre la nostalgia de nuestras memorias y una alegoría al descubrimiento de la madurez, a la aventura que es crecer en un pequeño pueblo ajeno a la vida moderna y el "sense of wonder" que produce en nuestros pequeños corazones (cuando somos niños e inocentes) el mundo del circo, la magia que en él se esconde y sus infinitas posibilidades.
¿Una película menor?. Sí. No seré yo quien lo discuta. Pero, ¿mágica y seductora?. Pues también. Y eso, ya es mucho. Créanme.