Somos lo que jugamos en nuestra formación

Por Ferclown
Al igual que una casa se sustenta gracias a su estructura, los seres humanos despertamos al mundo basados en nuestra genética que es la que nos define, conforme van transcurriendo los años y nos mezclamos con el medio en el que nos desarrollamos, educación, sociedad, cultura, van dejando sus semillas dentro agregándose y sumando para conformar la persona que al ir creciendo va mostrándose a su entorno y se va relacionando con el mismo, sin dejar de su formación como persona en todos los aspectos que le conforman.
Si somos lo que comemos y lo que aprendemos, también seremos lo que jugamos, y como nos relacionamos. La  principal herramienta de la disponemos para aprender es el juego, nos proporciona creatividad, acción de mente y cuerpo, desarrollo, vitalidad, energía y sorprendentemente gracias al juego es cuando más estamos física y psíquicamente en el presente en el aquí y ahora. Es el juego el que nos va a permitir interaccionar y aprender con y de nuestros compañeros,  cuando estamos en plena actividad lúdica nuestra mente se encuentra totalmente activa y abierta, algo así como una esponja que absorve información, bastante más de la que podamos imaginar, mucha de la cual se queda retenida a modo de archivo la cual se va recuperando según convenga el momento.
Somos seres sociales y una de las principales actividades en las que el ser humano se sociabiliza es con el juego. Empezamos a aprender y caminar en la vida jugando, y según vamos creciendo la diversión va perdiendo terreno en favor de la imposición u obligatoriedad. Olvidando que quienes se dedican a la diversión de los demás tienen en sus manos una labor tremendamente árdua y profesional, pues requiere mucho esfuerzo, técnica y creatividad además de un gran trabajo de investigación mantener el espíritu arriba. Una mente creativa es aquella que está contínuamente en acción intentando mantener la atención de su interlocutor para poder transmitir con total precisión y coherencia su mensaje.
La sociedad tiende a definir o etiquetar a las personas, por su menú, por sus hábitos, por su forma de vestir, de andar, pero muy raramente se hace la etiqueta por su capacidad de juego. Y es ésta actividad una de las principales fuentes de información de la que disponemos, es casi como la radiografía de la persona. Nos habla de su predisposición a la creación, soñar despierto. El juego desarrolla y estimula la capacidad de acción o de pasividad de una persona, abriendo puertas al no etiquetamiento pues esto nos hace cerrarnos en un círculo del que como todo hábito cuesta trabajo salir. Una mente creativa siempre será una persona en constante evolución y aprendizaje, adquiriendo mayor sabiduría.