Revista Diario

Soy la única a la que no le gusta el fútbol.

Por Negrevernis
No, no me gusta el fútbol. ¿Y qué? Es que soy así de rarita -ya lo dice mi madre con relativa frecuencia, obstinada en dinamitar mi autoestima con el primer arma que tenga a mano. No, no lloré al ver cómo la selección española de fútbol ganaba por primera vez el Mundial futbolero. No, tampoco me he enterado demasiado de lo de la periodista y el jugador de fútbol -habría que ver si se hablaría tanto de esto si fuera al revés. Lo lamento, pero no: no tengo la camiseta-de-España, ni he ido al fiestorro de principio de semana, ni he invitado a los amigos ni tengo la dichosa trompetita -que sí poseen los vecinos de abajo, enfrente a la derecha.
Sintiéndolo mucho, me he dedicado a lo mío de Mari veraniega. No me interesa el fútbol, ni el baloncesto ni el ciclismo; en general, más bien, he creído siempre con fe firme y ciega que los deportistas visten los colores, pero trabajan para ellos y su equipo, cumplen con su profesión, ganan su dinero y la gloria es para ellos. Como en el mundo clásico -donde, por cierto, el premio era una honrosa corona de laurel y una estatua en el circo: ni un dracma, oiga.

Aunque ayer leía que puede que tanta paraonia futbolera pueda venir bien para salir de la crisis... O es que la gente necesita, como decía Juvenal, un poco de pan y circo. Por aquello de animarse, vaya.
Soy la única a la que no le gusta el fútbol.

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revistas