Sin duda, Johnson es capaz de realizar algunos momentos notables –la cámara paseándose por el casino de Canto Bight, cual homenaje al clásico Alas (Wellman, 1927); Rey descubriendo su propia imagen reproducida al infinito como si fuera El ciudadano Kane (Welles, 1941); una emocionante y emotiva secuencia de acción de clara raigambre griffithiana en la que pasamos de un escenario a otro y a otro, los diálogos telepáticos entre Kylo y Rey montados anacrónicamente a través del simple corte directo- pero estos chispazos terminan sepultados en escenas repetitivas, diálogos francamente inanes y una duración excesiva (¡152 minutos, la cinta más extensa de toda la saga!) que nos hizo recordar a nuestra santa patrona de la crítica de cine, la sinaloense Cube Bonifant aka Luz Alba, quien en este tipo de circunstancias solía escribir, hace 80 años, “¡tijeras, tijeras, tijeras!”. Una visionaria, ella sí, para que vean.Sta
Sin duda, Johnson es capaz de realizar algunos momentos notables –la cámara paseándose por el casino de Canto Bight, cual homenaje al clásico Alas (Wellman, 1927); Rey descubriendo su propia imagen reproducida al infinito como si fuera El ciudadano Kane (Welles, 1941); una emocionante y emotiva secuencia de acción de clara raigambre griffithiana en la que pasamos de un escenario a otro y a otro, los diálogos telepáticos entre Kylo y Rey montados anacrónicamente a través del simple corte directo- pero estos chispazos terminan sepultados en escenas repetitivas, diálogos francamente inanes y una duración excesiva (¡152 minutos, la cinta más extensa de toda la saga!) que nos hizo recordar a nuestra santa patrona de la crítica de cine, la sinaloense Cube Bonifant aka Luz Alba, quien en este tipo de circunstancias solía escribir, hace 80 años, “¡tijeras, tijeras, tijeras!”. Una visionaria, ella sí, para que vean.Sta