Stick Run se quedó sin su creador. Manuel Otto, el desarrollador que a los 14 años construyó uno de los juegos más queridos de la era de Facebook, murió el martes por la noche durante una transmisión en vivo en Twitch, en Alemania. La propia compañía detrás del título lo confirmó en un comunicado: tuvo conocimiento de un directo en el que Otto, de 30 años, aparentemente se quitó la vida. Twitch retiró la transmisión y el video asociado, y la noticia empezó a correr por una comunidad que creció jugando con aquel muñeco de palo.
Stick Run, el juego que Manuel Otto creó a los 14 años
La historia de Manuel Otto es de las que ya casi no se ven. Desarrolló y publicó Stick Run cuando tenía 14 años, y el título se lanzó en Facebook en agosto de 2010, en plena fiebre de los juegos dentro de la red social. La propuesta era sencilla de entender y difícil de soltar: controlar a un personaje de palo en una carrera infinita, saltar y esquivar obstáculos, recoger puntos de experiencia y monedas, y sobrevivir el mayor tiempo posible sin estrellarse, porque un solo choque terminaba la partida.
El juego permitía competir con hasta cuatro jugadores, personalizar al personaje y gastar las monedas en objetos, y eso lo convirtió en un ritual compartido en escuelas y oficinas. En 2012, el portal especializado Game Developer lo incluyó entre los juegos de Facebook de crecimiento más rápido, con 3,8 millones de usuarios activos mensuales. Una ficha de 2013, recogida por International Business Times, le atribuía más de 40 millones de «me gusta» en la red social y seis millones de usuarios frecuentes. En total, la misma publicación calculó más de 43 millones de jugadores a lo largo de su historia. Con el tiempo, el título dio el salto a Android e iOS y mantuvo una comunidad fiel que todavía hoy lo recuerda como parte de su infancia, tal como se lee en los mensajes de duelo que se multiplicaron al conocerse la noticia.
Aquella etapa de los juegos dentro de la red social terminó cuando Facebook fue dejando atrás su plataforma de juegos, y muchos títulos de la época desaparecieron con ella. Stick Run sobrevivió gracias a sus versiones para teléfonos y a una comunidad que lo mantuvo vivo en videos, récords y partidas compartidas, un camino poco común para un proyecto nacido en el cuarto de un adolescente y convertido después en su trabajo como creador y transmisor en vivo.
Lo que se sabe del caso y lo que no se ha confirmado
La compañía fue clara en su comunicado: pidió respetar la privacidad de las personas involucradas y evitar la difusión de información no verificada o especulaciones. También solicitó a cualquier persona con información sobre el caso que se comunicara con Stick Run o con la corporación policial local correspondiente, y señaló que Twitch retiró la transmisión y el video. En línea circularon imágenes que presuntamente mostraban momentos previos y durante el incidente; este medio no las difunde.
El lugar preciso de la muerte no fue confirmado. El diario regional alemán PNP informó que una persona murió tras un incendio en una habitación ubicada en el ático de una vivienda en una localidad de Baviera, aunque las autoridades no identificaron a la víctima. Hasta el momento no existe una versión oficial que una ambos hechos con nombre y apellido, y cualquier afirmación más allá de lo comunicado por la empresa y las autoridades entra en el terreno de la especulación que la propia compañía pidió evitar.
Un debate que vuelve: la salud de quienes transmiten
El caso reabrió los cuestionamientos sobre la salud mental de los creadores de contenido y las reglas de seguridad de las plataformas de streaming. Infobae recordó en su cobertura la muerte del streamer francés Raphael Graven, conocido como Jean Pormanove, ocurrida el año pasado durante una transmisión en Kick, un hecho que terminó en los tribunales: el 5 de agosto, los streamers Safine Hamadi y Owen Cenazandotti fueron declarados culpables de incitación a la violencia y al odio por un tribunal penal de Niza, con sentencias suspendidas. Las plataformas retiran el contenido cuando algo así ocurre, pero la conversación de fondo sigue abierta: qué acompañamiento reciben quienes viven frente a una cámara, qué señales se pasan por alto y qué responsabilidad comparten la audiencia y las empresas cuando un directo se convierte en una tragedia pública.
Otto tenía 30 años y deja un juego hecho en la adolescencia que acompañó a millones de personas en una etapa que muchos guardan con cariño. En los perfiles del título, los mensajes no han parado: jugadores que lo descubrieron de niños hoy lo despiden de adultos. La compañía mantiene su petición de respeto para la familia y el entorno del creador mientras las autoridades alemanas completan su trabajo.
Si tú o alguien cercano está pasando por una crisis, hay ayuda gratuita y confidencial las 24 horas: en Estados Unidos, la línea 988; en República Dominicana, el Centro de Contacto Cuida tu Salud Mental, al (809) 200-1400.
Fuente: Infobae
Foto: Infobae
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