Lo primero que hay que decir, es que no solo el buen hacer del director, ha intervenido en que la película sea brillante, sino que el trabajo del trío protagonista, es de sobresaliente. Tanto Mia, como Nicole, están perfectas en sus papeles, y destaca sobre manera la composición de personaje de la primera. Le va como un guante, y ayuda al pausado pero efectivo paso de los acontecimientos en la película. También es de destacar el trabajo de Mathew Goode, con esos aires misteriosos y elegantes, ha dado en el clavo de su personaje.
Pero no solo se queda en eso, el ingenioso guión, da varios giros, algunos los ves venir, pero otros te dejan con un agradable factor sorpresa. Y perdonar que sea insistente, pero tiene alguna escena, que para mi por lo menos, va a quedar para el recuerdo, y apunta la película directamente al culto, pues no creo que haya recaudado en exceso en taquilla, a pesar de las buena críticas que recibió la película. Es verdad no obstante, que no es una película para mayorías, pero si para disfrutar con un buen ejemplo de buen hacer en el cine.