Strike!

Por Jcbarona


Son tantas las actividades en la vida que se pueden acometer como un diletante, con resultados notables, que hay quien se confunde. Pintores aficionados, instrumentistas, cantantes, actores… Mientras no compitas o te mezcles con verdaderos profesionales darás el pego divinamente, máxime ante los que no entienden, pero incluso a ti mismo si fueras el mejor de cuantos te rodean.
El otro día estuve jugando a los bolos, jugando o intentándolo por lo menos. «Hasta el más tonto hace un strike». Como si fuese un reflejo de la vida, en las veinte pistas que allí hay coincidimos primerizos, aficionados, federados y hasta algún profesional. Todos dedicándonos a lo mismo con estilos, técnicas y resultados muy diversos.


  
Tirar más bolos que tus amigos no te convierte en un astro de bowling, acaso en ese círculo tan reducido. «Si yo me pusiera en serio» es una fantasía de lo más recurrente en todos los ordenes de la vida. Hay quien prefiere quedarse con la duda, incluso quien se queda con ella sin proponérselo siquiera, aún más quien no pueda salir de ella por más que se le proponga porque en algunas cuestiones además de suerte te hará falta alguien o algo que te ayude.
«Estar cerca no es estar». Cuando le pregunté a Paco el del mostrador cual era su récord personal me dijo que él no juega. Lo decidió hace mas de treinta años viendo como sus compañeros al enlazar el juego con el trabajo no salían nunca de la bolera. Me impresionó alguien teniéndolo tan claro. Parece que en algunas cuestiones término medio no hay. O juegas o te vas.
Otros nos llevamos el trabajo a casa. La bolera a cuestas, con el ruido irritante que hacen los bolos y las ilusiones al caer. Aunque tratándose de bolos —o de ilusiones, tanto da— lo preferible es que caigan y no que queden de pie sin nadie que pueda con ellas.