En “Supergirl” (2026), cuando un adversario inesperado y despiadado ataca demasiado cerca de casa, Kara Zor-El, también conocida como Supergirl, une fuerzas a regañadientes con un compañero improbable en un épico viaje interestelar de venganza y justicia.
El director de fotografía escogido es Rob Hardy. Hardy tiene un espectacular currículum, siendo el director de fotografía de bellísimos films como “Broken” (2012), “Euphoria” (2017), “Misión Imposible: Fallout” (2018), o siendo el colaborador habitual de Alex Garland y toda su filmografía que incluye películas como “Ex Machina” (2014), “Aniquilación” (2018), “Men” (2022) o la reciente “Civil War” (2024), además de la miniserie “Devs” (2020). Todo el talento que tiene Hardy parece desaprovechado con esa elección del apartado visual. Sí que es cierto que en interiores galácticos despunta gracias a su iluminación y textura, pero en escenarios generales se le ve muy monótono. A nivel técnico, cumple especialmente en las secuencias de acción, pero el lenguaje es bastante mediocre, siguiendo la narración de la historia sin despuntar demasiado. Otra decepción.El diseño de producción es de lo más destacable del conjunto. La cinta recorre muchas localizaciones y planetas, y casi todas están llenas de vida y diseños propios que destacan mucho sobre las otras, creando mundos ergonómicos llenos de color y elementos que separan entornos muy distintos de los otros. Hay una especie de dirección artística que fluctúa entre “Mad Max” (1979) y “Star Wars” (1977) que le sienta muy bien. Además de los entornos, esos mundos están llenos de criaturas y personajes con unos diseños bastante buenos, con grandes variaciones entre especies y siluetas y formas muy distintas, además de ropajes, estilos e incluso lenguas muy distintas entre ellas. Todo ello ha sido gracias al fantástico trabajo de maquillaje, peluquería y vestuario, que han puesto mucho cariño diseñando, confeccionando y construyendo todos los personajes, también poniendo bastante mimo en los protagonistas y su adaptación cinematográfica de ropajes de los cómics y sus interpretaciones. Los efectos visuales son bastante correctos, pero sí que es verdad que cantan en algunas secuencias donde es inevitable usarlos, notando que todo se ha rodado delante de una pantalla verde que ha confeccionado todo el entorno. Sensación agridulce en este aspecto.
Finalmente, la banda sonora ha sido confeccionada por la compositora Claudia Sarne. Sarne compuso las melodías de series como “Outcast” (2016-2017), “The Defiant Ones” (2017), “Black Mirror” (2011-), “Desde otro lugar” (2020), “Las Luminosas” (2022), “Dear Mama” (2022-2023) o “Los asesinatos de la tienda de yogur” (2025-2026), además de películas como “La trama (Broken City)” (2013), “En mil pedazos” (2018), “Perdidos en la jungla” (2014) o “Love+War” (2025). El trabajo de Claudia es puramente comercial, creando una banda sonora de película de superhéroes muy genérica. No es que sea mala o vaya en contra del conjunto, sino que acompaña bien a su narración con los bits musicales típicos y las distintas composiciones de acción y drama, sin destacar especialmente. Dicha música se compagina con temas pop, con algunos muy destacables de artistas como Wet Leg, Wolf Alice, Eagles of Death Metal o Halsey, pero hay que comentar que la elección de la canción para la pelea final es algo confusa, siendo una versión de un tema de Jimmy Eat World que genera algo de disonancia con lo que está ilustrando.En resumen, “Supergirl” se rige como una cinta bastante mediocre dentro del subgénero de películas de superhéroes. Se agradece el arco de personaje y el tema del dolor y la culpa y el intento de taparlo con alcohol y fiesta, pero se pierde por su plano guion, la escritura de la mayoría de personajes y un apartado visual que no está a la altura del cómic que adapta. Una cinta que entretiene y es corta, pero que presenta unos niveles de calidad que recuerda a los primeros años de cintas de superhéroes más que seguir la estela de la fantástica “Superman” que abrió el nuevo Universo Cinematográfico de DC. No despunta, pero tampoco es terrible. Sin más.
Escrito por John Doe