Ayer tarde asistí a la presentación de la exposición 'Remakes', del fotógrafo Outumuro, en el Hotel Mandarin en Barcelona. Un evento organizado por la revista Marie Claire y The Brandery de los que hace tiempo que no voy.
Una terraza que rezumaba petardeo por los cuatro costados, en la que ves gente que conoces y te mira de arriba a abajo, no sabes si intentando recordar quien eres o porque piensan 'Jesús, quien las ha podido dejar entrar'. Un desfile de vestiditos Peplum por doquier, bolsos de grandes firmas que adornaban los antebrazos de las damas, y una Judith Mascó que, por suerte, acaparaba toda la atención de fotógrafos y asistentes. A las ocho, aquello se empezó a llenar de modelos ultra mega delgadas, que más que envidia te provocan ganas de ir a prepararles un caldo. Eso no es sano, por Dios!
Una copa de cava y un par de tapas después, salimos del bucle de moda y petardeo que nos envolvía, para volver a la realidad mundana.
Más tarde y a salvo en mi guarida, pensé: 'Ay madre! Con lo bien que estoy en casa', mientras preparaba un bacalao a la plancha con unas espinacas salteadas, que más de una estaría encantada de pillar.
Bacalao a la plancha y espinacas salteadas
Escalda las espinacas en agua hirviendo durante 30 segundos. Enfría en agua con hielo y escurre. Lo ví hacer a un cocinero la semana pasada con unos guisantes y aseguraba que de este modo conservan sus propiedades, además de un verde más natural. En una sartén añade el aceite y dora los piñones, luego agrega las pasas y las gambas peladas. Por último las espinacas, saltea un par de minutos y reserva. Haz el bacalao en la plancha a fuego fuerte, hasta que esté doradito, pero no lo dejes demasiado para evitar que se reseque. Monta el plato y aliña con un chorrito de aceite y una pizca de sal maldon y perejil.
Bon profit!