Solo contar que ya estaban los invitados llegando a la fiesta y yo todavía decorando la tarta, y todo esto para decirles que cuando terminé, ni cámara de fotos ni nada, solo el movil y deprisa y corriendo porque me esperaban.La idea de la tarta de Angela nace recordando una conversación de mujeres, una de esas muy íntimas donde decíamos...¿quién de ustedes no ha tenido ganas alguna vez de dejarlo todo y largarse? ni marido ni hijos, ni trabajo ni nada, ¡Y que no me busquen!Y así empecé a madurar la idea, primero que nada las maletas, el pasaporte, el mapamundi marcado con esos lugares que siempre soñó visitar....para luego imaginarme a Angela dándose un último baño de burbujas, con su perfume favorito y con el equipaje preparado para emprender el viaje de sus sueños, después de recordar lo que deja atrás.
Y lo que dejaría atrás, son las clases de ingles, los temarios de las oposiciones que llevan años abiertos en su mesa de estudio, las clases de yoga, el reiki, la ropa de bruja y la escoba (el porqué de esa ropa es otra historia muy larga). Faltaban muchos detalles que reflejar en la tarta de todo lo que dejaba atrás, su trabajo en el juzgado, la familia.... pero ya no podía hacer nada mas, no me quedaba tiempo para mas decoración, así que la tarta no quedó como yo pensaba pero el tiempo no dio para mas. Nunca había celebrado un cumpleaños durante tres días. Porque además de la fiesta sorpresa la noche antes de la oficial, hubo otra cena el día después para charlar y comentar lo bien que lo habíamos pasado.
Pero vamos al tema.