Una tarta muy fresca, no muy dulce y que te la comes sin apenas enterarte. Una manera riquísima de meter en el cuerpo vitamina C porque lleva dos frutas que la contienen en altas dosis.
Para la base:- 40 g de galletas maría.- 35 g de mantequilla derretida.Para la cheesecake:- 100 ml de zumo de kiwi y naranja de Granini.- 300 g de queso de untar.- 2 y 1/2 hojas de gelatina (cola de pescado).- 30 g de azúcar.Cobertura:- 150 ml de zumo de kiwi y naranja de Granini.- 1 y 1/2 hojas de gelatina.
Preparación:
Triturar las galletas y mezclarlas con la mantequilla hasta conseguir una masa como de arena mojada. En un molde desmoldable de 16cm poner en la base papel de horno y verter las galletas sobre el mismo, aplanando con ayuda del dorso de una cuchara. Meter en la nevera para que endurezca. Mientras prepararemos el cheesecake y para ello hidratar las hojas de gelatina en agua fría. Calentar el zumo en el microondas, sin dejar que hierva, y añadir el azúcar y la gelatina bien escurrida. Dejar que estas se disuelvan bien y dejar templar. En otro recipiente batir un poco el queso para que pierda firmeza. Cuando el zumo haya perdido temperatura mezclarlo con el queso y unirlo bien hasta conseguir una masa sin grumos. Verter sobre la base de galletas. Meter en la nevera durante 5 horas o en el congelador 1 hora para que coja cuerpo. Para la cobertura hidratar la gelatina en agua fría y calentar el zumo (sin que llegue a hervir) y mezclar ambos hasta la completa disolución de la gelatina. Verter sobre la tarta. Meter en la nevera y dejar 3 horas para que la capa superior termine de cuajar.