Si…
- …programas un autoresponder cuando te vas de vacaciones
- …pierdes un segundo hablando con tu mecánico acerca de los problemas de tu Ferrari
- …no puedes marcharte cuando estás en una reunión que te aburre
- …tienes que aprenderte el nombre del capitán de tu yate
- …vives situaciones en las que decir «no» te traería problemas
- …una colección de corbatas ocupa tu armario
Si algo de eso te resulta familiar, tu dinero no me interesa lo más mínimo.
Y si sufres algo de eso y además no tienes dinero, explícame cómo no te has hecho drogadicto.
En breve celebraré una cena de vividores. Ocurrirá en un lugar que no revelaré, en un día secreto, a una hora oculta.
Como un club Bilderberg, pero en lugar de ricos trajeados con calzoncillos de seda, acudirán personas que no me extrañaría que no llevasen ropa interior.
Alguno lo mismo va desnudo.
Pueden hacer lo que quieran porque son libres. También son ricos, entiéndeme, pero sin servilismos. Sin ninguna de las cosas que decía arriba.
Para que te hagas una idea, esta gente es tan libre que si un inspector de hacienda se acerca a menos de 100 metros del evento surfrirá un ictus.
Vamos… que si te ocurre alguna de las cosas del listado de arriba, no serás invitado.
Y si no puedes asistir a la cena, tómatelo como quieras, pero no sabes vender. No lo suficiente o no de la mejor manera. Quizás te gusta pensar que sí, pero es que no. Y eso es una pena. No por la cena, no te confundas, sino por tu libertad.
Si es tu caso y no tienes problemas de ego, lo que te cuento en el newsletter debería interesarte mucho, mucho:
Te prometo que si aprendes a vender como un auténtico hijo de puta haré un hueco para ti en la próxima.
Aprende cómo hacerlo aquí:
La entrada Te invito a cenar (con una condición) se publicó primero en Luis Monge Malo.