Estoy acostumbrado a que miles de ojos me escruten, pero no tan de cerca. Sin embargo muchos parecen muy sonrientes. Sin duda me adoran. Algunos me miran demasiado fijamente.
Oigo cánticos que provienen de la calle. Algunos gritos. Me fijo en las caras que me rodean y sus sonrisas se tornan muecas burlonas.
Me agarran y me llevan en volandas. Como una estrella del rock.
Lo que no entiendo es porqué me sacan del ataúd.