Los servicios de teleasistencia, llamada y videollamada estan cogiendo fuerza en el ámbito sanitario, sobre todo en el campo de los cuidados a pacientes ancianos y/o crónicos. Pero, ¿son válidos estos sistemas? , ¿son eficaces?. Pues depende de cómo se pongan en práctica.
Por un lado tenemos el caso de un estudio controlado aleatorio publicado en "Diabetes Care" (la revista de la American Diabetes Association) el pasado mes de Julio. Este estudio viene a decir que las llamadas de teléfono automáticas realizadas para recordar los controles de rutina, no fueron efectivas ( "Improving diabetes care among patients overdue for recomended testing: a randomized controlled trial of automated telephone outreach"). El resultado fue que de 232 pacientes, tan solo el 39% respondieron verbalmente a la llamada telefónica de recuerdo. Además, no se estableció ninguna diferencia en los indicadores entre los pacientes que respondieron a la llamada telefónica y los que no. Toda una desilusión para los gestores de la iniciativa.
Sin embargo, practicamente a la vez, la revista Jama publicaba otro estudio aleatorio que defendía que el cuidado telefónico a distancia fue efectivo para aminorar los sintomas depresivos y el dolor en los pacientes con cancer ("Effect of telecare management on pain and depression in patients with cancer"). En este caso, 202 pacientes recibieron la intervencion y 203 recibieron la asistencia sin el teleservicio. Los resultados fueron la evidente mejora de la depresion y el dolor en los pacientes que habian recibido teleasistencia. Añadir, que en este estudio, la poblacion era tanto rural como urbana.
A esto se le llama Gestión Basada en la Evidencia (o hacer las cosas con cabeza).