TENTATIVA FILOSÓFICA I
La realidad en la que el hombre está contenido y dentro de la que, necesariamente, piensa y actúa, está siempre, por naturaleza y paradójicamente, más allá de sí misma, es rigurosamente trascendental, pues conteniendo en sí misma a la totalidad lo hace solamente de forma específica e individuada en el caso del hombre. Por ello la realidad total o completa es, en rigor, inaprehensible y, también, misteriosa y desconcertante. No puede ser de otra manera puesto que, aunque la realidad humana forme parte de la realidad completa, no es el hombre (cada individuo de una especie) su totalidad (al menos eso parece). Por ello le resulta siempre tan difícil saber y acertar. A lo que el hombre puede y debe aspirar, que es mucho (y suele ser bastante) es a un saber probable. Lo que el hombre tiene a su favor y disposición al tratar de acertar son dos cosas: primera, la realidad total que le constituye y envuelve, compuesta tanto por elementos materiales como espirituales, un cuerpo (o por materia y consciencia si se prefiere decir así) y, por tanto, la posibilidad de experimentarla directamente. Segunda, el aparato intelectual (inteligencia, sensaciones y sentimientos), el instrumento consciente que ha sido perfeccionado de modo casi increíble por la naturaleza, precisamente para acercarse a la realidad (llámese naturaleza, cosmos, totalidad o Dios, o X -no Mr. X, por supuesto-, tanto da).Al tener siempre de su lado la realidad que lo constituye (aunque parcial, insegura y misteriosa) puede acercarse a la verdad de aquella realidad completa y total a la que pertenece, pero siempre con incertidumbre, es decir con grados de probabilidad, según la realidad se presente y conforme al uso que haga de su inteligencia.
TENTATIVA II. La verdad de la realidad (no la realidad total que es inaprehensible o la verdad total, que no cabe en la mente humana) es la parte de ella (sus datos constitutivos o características) a la que el hombre tiene acceso, existencial (corporal, total o experiencialmente e intelectiva, parcial, mental o comprensivamente). El problema que tiene la realidad, y sobre todo su verdad, es que, aunque está presente, no basta con mirarla o experimentarla, para vivirla socialmente, en común, sino que hay que verla, descifrar y traducir, cuando, como ocurre en la sociedad humana, se quiere comunicar o transmitir para vivir cabalmente en ella y de ella colectivamente.
CONCLUSIÓN REPUBLICANA. Para vivir colectivamente la realidad y la parte que le es asequible al hombre (la verdad de la realidad) hacen falta dos condiciones: Primera: que se haga presente, representada colectivamente mediante el pensamiento o la teoría. Para esto solo hacen falta pensadores (los tenemos buenos, y uno muy grande). Segunda: que sea posible su aplicación o imperio, su vigencia. Para ello hace falta libertad política (nos falta, no tenemos ninguna, pero si tenemos personas dispuestas a luchar por ella). Por tanto: ya sabemos lo que hay que hacer: difundir nuestro pensamiento y verdad republicanas y conquistar la libertad colectiva). Predicar y combatir.
COROLARIO: como el éxito de nuestra causa, siendo posible y deseable, solo es probable -no se puede probar como ciertas verdades matemáticas ni garantizar su vigencia automáticamente, salta a la vista- hay que espabilarse, mejorando nuestro conocimiento de la teoría (para predicarla mejor) y multiplicar e intensificar la fuerza de nuestras iniciativas.
A.