En 1983 The Police edita el que fue a la postre su último disco de estudio, cuyo proceso previo estuvo plagado de mil problemas. A finales de 1982 los miembros de la banda se reunieron en los Air Studios de Montserrat (propiedad del mítico George Martin) con el productor Hugh Pagdham (el mismo del anterior disco) y durante 6 semanas se enfrascaron en la grabación del que sería su quinto trabajo. Si las sesiones del anterior álbum ya fueron complicadas por el choque de egos y las relaciones deterioradas entre Sting, Andy Summers y Stewart Copeland, las de este disco fueron simple y llanamente infernales (se dice que estuvieron a punto de decidir que temas entraban lanzando monedas al aire), de hecho hubo contactos con el propio George Martin para que él produjera el álbum y a la vez arreglara la situación, pero Martin rehusó amablemente la oferta, aunque confiaba en que se subsanaran sus diferencias y las sesiones llegarían a buen puerto, como así fue, terminaron las sesiones, se mezcló en Montreal, y meses después se publicó y arrasó en ventas, críticas y éxito.Es curioso, porque muchas de las grandes obras maestras musicales de la historia, surgen del dolor, del conflicto y de momentos borrascosos, y en el caso de The Police, las crecientes tensiones, sirvieron para hacer cada vez mejores canciones. De hecho, en este disco se encuentran quizás, bajo mi opinión, dos o tres de las canciones más perfectas hechas por el grupo jamás.
Abre la segunda cara Every breath you take, una obra maestra en si misma de tema, una canción por la que se define la carrera de una banda, así de claro. Dejo en las palabras de Sting como surgió la idea de su composición: "Me desperté en mitad de la noche con esa línea en la cabeza, me senté al piano, y la había escrito en media hora. La melodía en sí misma es genérica, un agregado de cientos de otras, pero la letra es interesante. Parece una canción de amor reconfortante. En ese momento no me di cuenta de los siniestra que era. Creo que estaba pensando en el Gran Hermano, vigilancia y control." Esta canción hizo a The Police unas mega-estrellas mundiales, planetarias y cósmicas (a la altura de los Beatles llegaron a decir) y no es de extrañar es una de esas canciones perfectas, que no tiene fallo alguno (como Starman de Bowie) y que a pesar de ser utilizada para anuncios publicitarios y puesta millones de veces en radios y televisiones (memorable vídeo con Sting tocando el contrabajo) será eterna y mágica. Hablamos en definitiva de un himno mítico.
Y sin dejarnos respirar je, je... viene King of pain, otra joya sideral que en su día quedó relegada a cierto ostracismo por el anterior monstruo, pero que es una maravilla, una canción increíblemente bien estructurada con su intro de aire asiático, su estribillo, interludio o puente y coda final, donde Copeland toca la marimba, Sting canta, despacha líneas de bajo de miedo y se hace a si mismo unos coros estratosféricos, dentro de una letra oscura y emocional, y como no, el sólo de guitarra de Mr. Summers es simplemente fascinante. Y redondeando un trío mágico y de ensueño viene la balada de las baladas, Wrapped around your finger que al igual que en otros temas del grupo en esta época, hay referencias mitológicas y literarias en la letra, entre ellos "The Scylla and Charybdis", monstruos de la mitología griega y de la leyenda alemana de "Fausto". Lo que me sigue fascinando de este tema a día de hoy, es que con esa melodía preciosa que empieza lenta, con esos versos iniciales cadenciosos, tiene la gran virtud de subir en el increscendo y triunfar en el estribillo como pocos temas, para luego volver a bajar y terminar de manera gloriosa perdiéndose... y ese vídeo que transmite sensación etérea, con los tres tocando a la luz de las velas y danzando. Tea in the Sahara cerraba el disco original, inspirada en la primera parte de la novela El cielo protector (recomendada por Andy a Sting) de Paul Bowles que contiene un cuento de tres mujeres y un príncipe. Aquí el bajo de Sting está muy presente, al que acompaña la maestría con el charles de Copeland y esos disparos de la guitarra de Summers, que nos sumerge en una atmósfera de misterio, una canción clara de evocación del silencio del desierto, poesía para los oídos y tema muy bien situado al final.
En las ediciones del disco de cassette y cd se incluye el tema extra Murder by numbers, que no aparecía en la de vinilo, pero siempre se ha considerado un tema de pleno derecho del álbum y la verdad es que por calidad lo merece, un guiño claro al jazz con ese ritmo asincopado de Copeland con uso genial de bombo y charles, Sting canta de lujo con el estribillo numérico y Andy se acerca a ese jazz que sería su futuro en solitario, con la fender telecaster sonando brutal.
Por otro lado el King of Pain en vivo.