TODOS LOS BUENOS SOLDADOS - David Torres

Publicado el 28 abril 2014 por De Lector A Lector @deLectorALector

No es la primera vez, ni será la última, que un libro me atrae mucho, por múltiples motivos, y al final todo se queda en agua de borrajas.
Para mi Todos los buenos soldados tenía muchos ingredientes que hacían que me fijara en él, y mi interés en hacerme con un ejemplar así lo demostraba: el escenario, el período histórico, el introducir entre sus personajes un personaje real como Gila, y una historia que en principio prometía. Pero al final la desilusión ha sido grande.

EL AUTOR

David Torres nació en Madrid en 1966. Es escritor y columnista de prensa, siéndolo de manera habitual en Público donde tiene alojado su blog, habiendo colaborado en diversos medios de prensa españoles.
También es profesor en la escuela literaria Hotel Kafka.
Entre sus obras podemos encontrar: Con Niños de tiza (2008) con la que obtuvo el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón y el Premio Tigre Juan, El gran silencio (2003) con la que quedó finalista del Premio Nadal, Punto de fisión (2011) que le valió el Premio Logroño de Novela y El mar en ruinas (2005), una ambiciosa continuación de la Odisea, con la que obtuvo el elogio unánime de la crítica.
También ha publicado libros de viajes (La sangre y el ámbar), libros de relatos (Cuidado con el perro, Donde no irán los navegantes), poesía (Londres), una novela de montaña, Nanga Parbat, y varios libros en colaboración.
Su obra está traducida a varios idiomas.

ARGUMENTO

"Nochevieja de 1957. Artistas españoles viajan a Sidi Ifni para animar a las tropas sitiadas y el cómico Miguel Gila acaba involucrado en un crimen, una sórdida trama de venganzas, sexo y tráfico de kif que implica a un joven alférez enamorado, a la hija de un héroe de guerra, a un viejo legionario y a un desertor estadounidense que practica surf. Gila reconocerá allí el mismo humor negro de sus monólogos bélicos, ese olor a pólvora del absurdo que es también el aroma de la derrota y de la guerra civil".

MIS IMPRESIONES

Es una novela que no ha llegado a atraparme en ningún momento, no me ha seducido la historia que me contaba y mira que a priori me parecía estupenda. No sé muy bien que ha tenido la culpa si la forma de narrar, como estaban expuestos los hechos, que los personajes no estaban lo suficientemente dibujados o que yo confundiese, en algunos casos, a unos personajes con otros según iba leyendo. No lo sé, pero lo cierto es que no ha logrado convencerme.
Parecía que lo que en esta novela se nos ofrecía era una combinación de novela negra y novela histórica con un fondo de humor negro, y los dos primeros puntos, para mi, están presentes sin ninguna duda, pero el último no he terminado de encontrarlo, y no porque no sea capaz de entenderlo o se me haga ajeno, sino porque a mi esta novela, y lo que ella rezumaba, me producía tanta tristeza que no era capaz de encontrarle ese humor, por muy negro que fuese.
Quizás en el tema del humor tenga que hacer una salvedad (y sea a ello a lo que se hace referencia), y es que los únicos momentos de humor que he encontrado en esta novela venían de la mano de esos conocidísimos, para algunos, monólogos de Gila, pero no puedo atribuirle este humor a la novela sino a este grande en el arte de entretener.
En cuanto a esa mezcla de novela negra y novela histórica es verdad que podemos encontrarla, ya que en la novela (aunque no sea una investigación al uso de este tipo de novelas), ya que nos encontramos con unos asesinatos que se encuadran dentro de un marco de corrupción en el cuartel donde se producen, y también nos encontramos que estos hechos están enclavados en las circunstancias políticas, históricas y sociales que rodean a la guerra de Marruecos, y se refieren a la política española de ese momento en las colonias y a la presencia de la Legión en ese territorio. Pero a mi que me gustan estos dos tipos de novela, Todos los buenos soldados no ha conseguido atraparme.
Hay que reconocerle al autor que utilizando un hecho real como la visita de Gila y Carmen Sevilla para entretener a las tropas aquel fin de año, haya logrado integrar el personaje real de Gila en la historia de manera bastante congruente y sin que chirríe en ningún momento, y cómo a través de este personaje podemos apreciar un paralelismo entre el humor que hacía (y del que en la novela se hace eco) y las situaciones reales que vivían estos militares en una guerra a la que desde el régimen se le quiere quitar importancia, del que apenas se hacía eco en la prensa nacional, y cuyo desenlace tenían claro los militares que la estaban librando. Antes o después la perderían y tendrían que abandonar aquel territorio.
He creido ver entre las páginas de esta novela que el autor ha querido rendir un homenaje a Miguel Gila haciéndole partícipe en la trama de esta novela y dándole voz para que conozcamos de su propia boca, y como si de un mal chiste se tratara, pasajes de su vida tan surrealistas como ese humor tan característico con que deleitaba a sus espectadores.
Si tuviese que encuadrar esta novela lo haría dentro de las noveas corales, ya que ninguno de sus personajes tiene una relevancia especial sobre los otros. Posiblemente el que más recorrido tenga sea Gila, pero no es el protagonista. 
Bajo mi punto de vista, el autor no ha dado demasiado importancia a los personajes, no dotándonos de una personalidad marcada, y prácticamente casi ninguno de ellos están lo suficientemente definidos, son unos personajes que están perfilados para situarlos en la historia, pero, como he dicho, a mi me ha parecido que el autor no ha profundizado suficientemente en ellos. Vamos a conocerlos lo suficiente para que podamos encuadrarlos en el argumento, pero no van a ser de esos personajes que dejan poso y que recordaremos en el tiempo. Para mi gusto son un mero elemento más que el autor necesita para su novela.
Si alguno de los personajes es más reconocible que otro por como los define yo señalaría a Gila, que por conocido es quizás más fácil de reconocer; al Sargento Fox: un hombre extraño, misterioso, raro, indefinido en edad y aspecto, que algunos piensan que es doble espía y que en la historia actúa como ejecutor del trabajo sucio; y el teniente Esnaola: un militar que pertenece a la fiscalía de Canarias, a donde le habían desterrado, y al que mandan a Sidi Ifni a encargarse de los asesinatos que han tenido lugar en la plaza, teniendo que andarse con mucho cuidado si no quiere empeorar su situación y viendo en una resolución exitosa la única forma de librarse de su exilio.
También podríamos señalar el personaje de Adela por ser el único femenino de la novela, un personaje que a mi me daba mucha pena y producía mucha tristeza, y al que no llegaba a entender muy bien hasta que al final descubres la realidad de su comportamiento.
Con un estilo ágil, un claro dominio del lenguaje sumamente directo, y profusión de diálogos, el autor a través de esta novela trata temas como la vida castrense;  históricos, como el final de las colonias españolas y las condiciones que soportaban y la moral de los soldados que allí se encontraban, cómo era la estructura de ese ejército, cómo era la guerra con Marruecos; temas políticos, como la manipulación que se hacía de esta guerra en los medios de comunicación; sociales como el desgaste moral y físico de un ejercito olvidado a su suerte en un territorio hostil y las relaciones con los pueblos nativos; morales, como la violencia y la crueldad, la ausencia de ética, la lealtad, la amistad, los ideales.
Quizás no cogí esta novela en el momento apropiado, quizás no la supe entender pero lo cierto es que la cogí con muchas ganas y con altas expectativas que en mi caso no se han cumplido. No voy a decir que sea una mala novela, ni que me haya aburrido con su lectura, simplemente yo esperaba otra cosa y me ha defraudado.
¿Te atreverás con su lectura?
FICHA DE LA NOVELA