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Tragos Literarios: Todas las familias felices

Publicado el 03 enero 2016 por Revista Pluma Roja @R_PlumaRoja

Cada libro trae sus enseñanzas, unos en grandes cantidades y otras en pequeñas porciones, pero sin duda, cada mente creadora detrás de esas líneas deja algo en la imaginación de cada espectador llamado lector.

Así lo ha hecho el libro que a continuación les presento, sus relatos son simplemente sencillos en la forma de narrarlos, tal vez porque así era el don de Carlos. El contenido es tan exquisito que cada historia al terminarla deja una buena sensación.

El libro que hoy les presento trae a mi mente la tan dichosa frase “la ropa sucia se lava en casa”, y porque en verdad es así. Cada pequeña organización llamada familia esconde lo peor en casa, es ahí donde los verdaderos monstruos familiares salen a relucir, ya que muchos de ellos no se les permite ni asomarse a la ventana de una sociedad de apariencias. Para eso existen los buenos maquillajes que adornan al hogar como un lugar feliz donde “Todas las familias felices” se encuentran.

Para mí, es un placer invitarles a unos tragos de esta grandiosa novela.

Disfruten sus tragos ¡salud!

Tragos Literarios presenta
a Carlos Fuentes en:
“Todas las familias felices”

En México lo único moral es hacer fortuna sin trabajar.

Ni la guerra ni la paz, ya que ambas pueden sofocar la vida que no es extremo de violencia o placidez, sino objeto de atención constante, estado de alerta para no caer ni en la destrucción ni en la abstención.

Antes de comer el taco hay que medir la tortilla.

El buen cristiano sí tiene el rosario al cuello y la pistola en la mano.Porque en la mentira puede haber amor, pero en la verdad, nunca.

Los dioses no cobran entrada a sus sitios sagrados.

¿Puede uno cortarse para siempre sus raíces?¿No nos queda algo que duele, como dicen que sigue doliendo un brazo amputado?

Cuando se nace arriba, la tentación de dejarse ir, de se laiser aller; es muy grande.

Combatir la comodidad es más difícil que pelear con la penuria. Usted tenía que lograr lo que no tenía. Ella tenía que dejarse de lo que ya tenía.

Le advertí que el amor nos puede asilar de cuanto nos rodea. Pero en su ausencia, nos puede invadir el temor de que exista algo comparable.

Nacimos con la cara que nos dio el tiempo.

No hay cuerpo humano que no sea a la vez algo visible y algo oculto.

Lo que se manifiesta en nuestros cuerpos es tan importante como lo que se esconde en ellos.

Sólo la ideología separa sin respetar el todo, mi amigo. Esto usted lo sabe. La ideología vuelve camaradas a los imbéciles y a los sabios.

Ser hombre no es dejar de ser niño sino empezar a ser delincuente.

La edad autoriza lo que antes era prohibido decir.

Por Abinadí Hita

pensamientoslibresh2.wordpress.com


Tragos Literarios: Todas las familias felices

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