A la pregunta de ¿que es lo que se ve ahí? en la foto que encabeza esta entrada, las personas contestan diferentes cosas. Unas dicen “un bosque quemado, o un incendio”. Otras, dicen “un bosque quemado y unas patatas”. Otros “un desastre”. Otras, ven un "aporte de comida para la fauna". En este caso, no sabemos si con el fin de "cuidar" a los animales como se hace en la colonias felinas, o para sacudirles un tiro un poco más tarde en la temporada de caza. Una vez cometida esta atrocidad, poco importa que se les pegue un tiro después o no, ya que es un disparate igualmente. Lo que ahí estamos viendo literalmente es un bosque con basura.
¿Que necesidad tenemos de tirar patatas u otras cosas en un quemado?. Si vemos esto en medio de la calle, llamamos al servicio de limpieza. Porqué nos parece bien tirarlo en el monte y pensar que hacemos algo bueno?. Ninguna. Pero es que quien lo hace cree que está haciendo otra cosa. En un incendio hay mucha comida. Muchísima. Pero no es comida para los animales que vivían en el bosque antes del incendio. Del mismo modo que el bosque en verano no tiene la misma comida que en invierno, el bosque tras un incendio no tiene comida para los animales que había antes del incendio. Intentar mantener en el quemado especies del bosque cuando no se había quemado, es una barbaridad. Primero, porque se atraen animales a un lugar que al no serles propicio, no van a tener comida en un tiempo con lo que ejercerán una presión excesiva en la tierna vegetación que brota tras el incendio en su periodo de recuperación. Y segundo, porque patean el suelo cuando más frágil está y lo que brote en primer lugar se lo pueden comer, comprometiendo la regeneración. Guste o no, es una medida animalista, más del ámbito de una religión que de la ciencia, y eliminar o no parte de ellos después mediante la caza, no cambia el hecho de que se sea una insensatez. Destruye una parte muy sensible del bosque en el peor momento. Aunque es bien cierto que el bosque no parece ser un ecosistema popular y que no gusta a mucha gente, no haya necesidad de destruirlo tan pronto. La mayor parte de la gente que habla ahora sobre los incendios, piensa que es necesario eliminar los bosques de algún modo, ya sea con desbroce, ya sea con ganado. Incluso sugieren el ejemplo de explotaciones madereras que no han ardido (porque no les han prendido fuego como al resto) como si eso fuesen bosques.
El bosque tras un incendio, es una situación ecológica esperada por plantas y animales. Ya no caben el ciervo (Cervus elaphus) o el corzo (Capreolus capreolus), que no tienen comida y deben abandonar el bosque para permitir su regeneración. Es más, es necesario e imprescindible que se vayan y lo harán si no tratamos de evitarlo poniendo en riesgo a los animales y al bosque. Hay que dejar marchar a los grandes herbívoros para que los primeros retoños, tengan la oportunidad de nacer y comenzar desde el instante en el que el último rescoldo se apague, a formar el nuevo bosque. Es por ello, que cuando vemos el bosque todo negro, lo que seguimos viendo es un bosque. Es como contemplar las meninas de Velázquez y las meninas de Dalí. Son meninas, pero en un estado diferente. Es más complicado de entender el bosque quemado que el no quemado, pero también es más complicado contemplar un cuadro de Dalí que uno de Velázquez.
El bosque, ahora tiene diferente disponibilidad de alimento para diferentes tipos de herbívoros. Las plantas que han ardido, pueden estar muertas del todo, medio muertos o vivas con aspecto de muertas. Aquellos que han muerto y ofrecen poco más que madera, son el alimento de las termitas y las bacterias que viven en su interior. Las termitas, en cualquiera de sus especies, viven en el interior del suelo, y ahora disponen de gran cantidad de alimento en la madera que queda todavía en condiciones de ser aprovechada por ellas, y de este modo, los nutrientes que un día salieron del suelo y se trasformaron mediante el agua y la luz del sol en azúcares y otros compuestos, volverán al suelo para ser aprovechados por el nuevo bosque que crecerá. Poco a poco. Sin prisa. Con el tiempo de la naturaleza, que no se mide en horas o días sino en años, lustros o décadas. Un ejército de hongos y otros seres diminutos contribuirá a esta importantísima tarea.
También quedan como digo, ejemplares vivos en diferentes estados de salud. Varios son también los insectos que hacen uso de este tipo de alimento. Son los escarabajos escolítidos como los de la foto de la derecha. Éstos, necesitan que la madera esté verde, ya sea porque el ejemplar esté vivo o que esté recién muerto. Ellos se dedican a seleccionar los más débiles de los árboles y arbustos que han sobrevivido. Es una acción importante, si pensamos que son las semillas de éstos las que generarán los retoños nuevos que formarán los árboles del nuevo bosque y que se unirán a los supervivientes. Estos insectos, también “se reparten” el recurso, habiendo insectos de diferentes tamaños especializados en alimentarse en ramas y troncos con diámetros y espesores de corteza diversos. En la imagen se ven algunas especies, también típicas de pinos, pero las hay de otras especies también.
A la izquierda, regeneración de coscoja tras el incendio de Castejón de Valdejasa.
Además de todas estas especies y estrategias diferentes, hay algunas otras que tienen que venir transportadas por animales. En el caso de serlo por las aves, hay que permitir que se puedan posar en lugares donde al defecar, expulsen estas semillas, que tendrán un entorno más húmedo en torno a un tronco que puede captar la humedad adicional de la condensación y la niebla. Es un hecho comprobado la emergencia de arbustos bajo los árboles o postes en el campo, y en concreto la distribución de la sabina por este método.
Así pues, tras los incendios, nos encontramos frente a un bosque diferente y muy sensible, por lo que se debe de extremar el cuidado. Evitar el pateo, dejar que los herbívoros se vayan a lugares donde tengan alimento y no comprometan la regeneración, e intervenir lo mínimo posible. Ha costado muchos años extraer los nutrientes del suelo que ahora deben de volver a él. Todo lo que nos llevemos, supondrá un déficit para la regeneración del bosque. No debe de haber prisa por actuar. E el caso de los bosques autóctonos, existirá una regeneración natural. En el caso de las repoblaciones, habrá que esperar para introducir los elementos que le den la diversidad para que en el futuro, los incendios no supongan la eliminación de una masa arbolada con valor ecológico simplificado y con poder de regeneración limitado. En ocasiones el monótono pinar repoblado, albergaba bajo su dosel árboles y arbustos autóctonos esperando su momento , que por fin llega con el incendio. En muchos casos, lo que salga tras el incendio será mejor y más diverso que lo que ardió, aunque desde lejos no lo parezca, Aunque estemos frente a un bosque "tipo Dalí" y no frente a uno "tipo Velázquez", ambos, el quemado y el no quemado, siguen siendo un bosque.