‘Trece tipos de especímenes que te puedes encontrar en un festival de música y que podrías ser tú mismo’

Por La Cloaca @nohaycloacas

Publicado por Rober Cerero

Ya sé que éste no es un tema nuevo, y que cualquier hijo de vecino en forma de revista o blog musical ha hecho ya sus propias clasificaciones de nosotros, esos jóvenes insensatos que vamos a abarrotar desde YA los festivales de verano de toda España y parte del extranjero. Pero no me juzguéis por ello, tengo el mismo derecho que los demás a hacer mi propia clasificación, a menos que la Ley Mordaza diga lo contrario, que ya ni me sorprendería. Además, probablemente casi ninguna de las clasificaciones que hayáis podido leer hasta ahora será tan real, verdadera -no en vano soy el Poseedor de la Verdad Absoluta, como el bueno de Mariano Martínez puede corroborar- y divertida como la mía. Ea.

Y es que este mismo fin de semana -3 y 4 de julio- se inaugura la temporada estival de festivales (no es que no los haya habido hasta ahora), cuyo pistoletazo de salida lo dará el gaditano No Sin Música, evento al que seguirán, sin respiro alguno, otros como el BBK, NOS Alive, FIB, Low, Alrumbo, Arenal Sound, Sonorama, Granada Sound, Dcode… Y en todos ellos, sin excepción, podremos encontrarnos con cualquiera de estas trece modalidades de especímenes, a los que sin duda aprenderéis a reconocer gracias a mis excelsas, precisas y también inútiles explicaciones. Igualmente, todos podemos identificarnos con alguno de estos prototipos, incluso con la combinación de algunos, y eso es así aunque no queráis aceptarlo.

Y ¿por qué trece? Pues porque no se me ocurrían más, la verdad…

  1. El ‘fatiguita’: ha ido a muchos festivales, y se jacta de ello constantemente. Lo reconoceréis por comentarios tipo: ‘killo, hazme caso que yo he venido 6 veces’ o por comparaciones del estilo de: ‘pues en este otro festival al que fui el año pasado la organización era mucho mejor’. Auto-elegido líder moral del grupo, le costará mucho aceptar que se le trastoquen los planes, aconsejará a todas horas aunque no se le pida y mirará desafiante a cualquiera que ose cuestionar su autoridad. Pero oye, que ha ido a muchos festivales y sabe cómo funciona el tema, así que hacedle caso y haced como si escucháis sus consejos, para que no se enfade.

  1. El ‘agobiao’: ¿os acordáis del gira-tiempo, el cacharrito ese que usaba Hermione Granger en Harry Potter para retroceder en el tiempo y poder asistir a todas las clases posibles? Pues el ‘agobiao’ daría MUCHO dinero para tener un cacharro de esos. ¿Por qué? Porque los astros se han alineado y su paraíso se ha materializado en forma de festival: quiere ver al 99% de los 40 grupos que conforman el cartel y no tiene tiempo para ello. Sacrificará botellones, ratos de piscina/playa, cenas y hasta pasos por el excusado (donde se hace caca, vaya) con tal de llegar a tiempo a los conciertos. Se pondrá en forma para poder correr raudo como el viento entre escenario y escenario, y despotricará sobre la organización cuando dos grupos se pisen. Con los horarios memorizados mejor que la tabla del 1, la mayoría de vosotros sólo lo veréis en el coche de ida y en el coche de vuelta, porque cuando lleguéis al camping –o al piso- él aún estará viendo a algún tipo de grupo de música experimental procedente de algún país de los Balcanes; y cuando os levantéis él ya se habrá ido a ver al joven cantautor esloveno de marras. Los ‘yo-sólo-vengo-por-la-fiesta’ nunca alcanzarán a entender su comportamiento, por lo que le rechazarán.

  1. El ‘yo-sólo-vengo-por-la-fiesta’: antítesis natural a los ‘agobiaos’, los ‘yo-sólo-vengo-por-la-fiesta’ van a los festivales sólo por la fiesta. Con mucha suerte, le sonarán uno o dos grupos del cartel, aunque ‘cantan en inglés y no me entero de nada’. Pero eso no importa, pues estos seres de la noche se pasarán el día tostándose al sol, cubata en mano, esperando su momento: los dj’s. Para ellos da igual estar en Lisboa que en Albacete, en la playa que en el desierto almeriense, van a ponerse como las grecas y actuar como si estuviesen en una discoteca al aire libre, aunque esa ‘discoteca’ haya costado 100 euros, o más. Son fácilmente reconocibles por sus sombreros, pelucas y demás elementos de attrezzo, y por su fobia al mundo exterior en horarios pre-almuerzo.

  1. El ‘contrabandista’: nadie sabe cómo lo hace, pero siempre consigue colar comida y bebida en el recinto. Sus técnicas son milenarias y secretas, y sólo se transmiten oralmente de contrabandista a contrabandista. Entrenados en decenas de bares y discotecas de sus localidades natales, a veces parece que sólo van a los festivales para probar su maña en las grandes ligas.

  1. El ‘último superviviente’: este espécimen sólo aparece en los festivales con camping. Ataviados con todo tipo de recursos, te harán creer que estás en el rodaje de un capítulo del mítico programa protagonizado por Bear Grylls. Es la clase de persona que te gustaría tener como amigo cuando haya un cataclismo mundial, una epidemia zombie o cuando se caiga whatsapp de forma indefinida. Ah, ¿no sabías que existen los cargadores solares con plena fiabilidad, resistentes al agua y con wifi incorporado? Pues él tiene dos.(No, no existen esos cargadores, joder).

  1. El ‘follador-vividor’: éste viene a follar, y le da igual todo lo demás. Literalmente, le da igual todo lo demás, así que desiste.

  1. El ‘aprovechador de coyunturas’: los aprovechadores de coyunturas aprovechan la coyuntura del festival para dar rienda suelta a todos sus instintos más primitivos: son capaces de estar 4 días sin ducharse, de comer con las manos y de pasearse en pelotas por el camping. Durante la ‘burbuja’ del festival se convertirán en personas completamente distintas a las que suelen ser y harán cosas que nunca harían en su vida real. Gracias a estas personas, descubrirás que hacer caca en el mar es posible, o que la palabras esmegma.
     

  1. El ‘mono-grupo’: la clásica persona que va al festival sólo para ver a su grupo favorito, del que se sabe todas sus canciones (letras incluídas). Ha visto 136 actuaciones del grupo en YouTube y sabe cómo empezará, cómo terminará y hasta los chistes que soltará el guitarrista. Hasta el momento el concierto será mono-tema, sólo hablará del grupo y te dará la brasa de forma muy molesta, contándote cualquier absurda anécdota de la infancia del cantante. Pero después del concierto se convertirá en el compañero ideal, dócil, abierto a cualquier plan y viviendo en su propio mundo de yupi. Eso sí, rezad porque el grupo colme sus expectativas, o corréis el riesgo de que pierda las ganas de vivir durante el resto de los días y de que cualquier conversación acabe derivando en la mierda que ha sido la actuación en cuestión. Un consejo: el día que toque el grupo, dejadle a su completo aire, y no le juzguéis por querer irse 3 horas antes a coger sitio.
  1. El ‘ssssolo’: no lo hace queriendo, simplemente sale así: siempre está solo. Pero solo solo, solísimo, terriblemente sssssolo. Lo perderás nada más acceder al recinto y te lo encontrarás casualmente a los dos o tres conciertos. Tras la tanda de abrazos y preguntas, volverá a perderse de nuevo. Que conste que él no lo hace queriendo, no creas que le gusta estar solo, ya sea por pipí, por acercarse un par de filas o por beberse una cerveza, se acabará perdiendo. Otras veces, simplemente se pierde y ya, sin motivo alguno. Eso sí, por el camino hace infinitos amigos de los que no se acordará al día siguiente.
  1. El ‘mayoral’: ¿os acordáis de los anuncios de ‘Mayoral hace amigos’? Él sí se acuerda, y se lo tomó al pie de la letra. El mayoral se pasa todo el festival haciendo amigos, igual que hace el ssssolo, pero multiplicado por 100. Da igual el sexo, la nacionalidad, la raza, la religión o el tamaño de pito y pechos: en día y medio, medio camping le conocerá, y se encontrará con gente random en los conciertos, a los cuales el resto no habéis visto nunca, pero que le llamarán por su mote y tendrán saludos especiales con él.

  1. El ‘tiquismiquis’: básicamente, será lo contrario al último superviviente. Se quejará porque no hay agua caliente, porque da mucho el sol, porque los baños dan asco, porque la comida es cara, porque la esterilla no es lo suficientemente cómoda, porque hace frío, porque hace calor, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque tiene miedo, porque tiene caca, porque tiene pis… Es un pedazo de pijo y los camping no son para él, como te recordará cada 58 minutos.
  1. El ‘novato-que-con-todo-flipa’: el novato-que-con-todo-flipa es también una antítesis, esta vez al fatiguita, a quien adorará y venerará. Lleva años deseando ir a un festival, y éste es su primero. Todo, y digo todo, le parecerá increíble, excepcional, sublime. De hecho, estará en permanente contacto con su madre, narrándole su día a día –por supuesto aportando documentación gráfica- pues ella estará igual de ilusionada que él. El fatiguita, perro viejo, se aprovechará de esta actitud y apadrinará al novato, exhibiendo sus conocimientos cual pavo real con su cola.
  1. El ‘guiri devastado’: siempre hay uno. No falla. Es guiri, y está muy borracho y drogado. De hecho está terriblemente borracho y drogado, y lo mirarás con una mezcla de risa, pena, miedo y asco. No es que los españoles no se emborrachen ni se droguen, pero es que el devastado siempre es guiri. Probablemente se haya hecho pipí encima, o esté a punto de hacerlo. Lo mejor es dejarlo a su aire y decir en alto –para que nos escuche nuestro entorno-: ‘iyo, pobrecito, ojalá le encuentren sus colegas’. Todo el mundo asentirá y te dará la razón, pero a todos, incluido a ti, os la sopla lo que sea de él. Puta Bida.

Y tú, ¿qué tipo de espécimen eres?