a
“Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme”Gonzalo Rojas.
La tumba me zumba desde la epiglotis. Cómo duele lanzar un grito en medio de los árboles. Respirar se me ha vuelto tan desesperante. ¡Ah disnea!, esa capacidad la tuya de dejarme trémula en media vereda, en media cena, en media distancia hacia el apocalíptico murmullo de los bronquios, que gimen su tortura; y pensar que quería usar la bufanda para apresurar el salto de canguro del miocardio.Están de luto las sextas uñas. Vocifero una espuma de hematíes y las palabras me salen cortadas, ahogadas… La tos es la muerte del amor de cantinas. La tos no escatima súplicas a la afonía verde de los insectos. Y pensar que siempre quiero marcharme dejando las maletas debajo del catre, y el abrigo puesto en el cuerpo de otra.
La insensible
la insensiblejamás nutrió el bonsáique habitaba en su ojodescubrió que abrir las piernasera más fácil que abrir los brazospor eso revienta sus grifosy enciende sus cuernos.
La insensiblemató la cuna y los pezones del hambrenació columpioy pronto se deshizo de los niños,amarla es irrumpir el silencio de las piedras.
La insensiblepor insensible dejará huérfana su sombra.romperá su voz de lluviapara olvidar la melancolía de los dientes.
la insensible transita en su diástole,como su padre hecho ovilloen alguna botella fermentada de espinas.Importa poco su esqueleto fútily la jauría carcomiendo los retratos.
La insensible prefirió arrancar sus oídosa los relámpagos en su pecho.
Encenderme
Acostumbrada a reposar en los ceniceros y en las cloacas,eso de encenderme la luz del velador en media pesadilla es atroz.
Desnuda me anuncio tumba para asustar a los príncipes y me vuelvo a esconder en las hojas de Alejandra: su silencio es perpetuo, como el gas de la estufa cuando lo dejas hambriento queriendo que pase lo atemporal.
Que me traguen los árboles otoñales,las sillas de ruedas, el purgatorio,que me secuestre Cerbero en su uña ponzoñosa.
Que mueran esas alevillas que renacen en las úlceras.Todo el miedo lo he bebido en una danza de falangesestacionadas como fiestas de diabéticos crónicos.
Rompen mi ventanalos picos de pájaros relámpagos, de pájaros sonrisas,de pájaros murmullos. Incrédula hasta de mí reflejo que me rasguña tiempos de arena y cocteles.
Es difícil acercarse a la humanidad cuando hueles con impotencia las flores esas que vienen a regalarte cada mañana en tu lápida.
Dina BellrhamDe Je suis malade, El quirófano ediciones, Ecuador, 2012