Un cuento de lluvia

Publicado el 08 diciembre 2014 por Catadora De Sabores @hoynoteacostara

  
Llegó del trabajo con el paraguas, el bolso y un pequeño paquete. Odiaba los días en los que parecía no tener espacio para abarcar más cosas con sus manos. Y en su mayoría coincidía con los días de lluvia. Esos días en los que en su cabeza, no paraba de imaginarse el poder sanador de cada gota, y el empeño por complicar, en su limpieza, la vida a los transeúntes de aquella ciudad: con el tráfico, los golpes con las varillas de los paraguas y los charcos sin botas de agua.
Como pudo, abrió el buzón y sacó las cartas que contenía. Con las llaves en la mano, abrió la puerta y se dirigió directa a la cocina. Allí tras dejar sus bártulos, se sentó en la silla que se encontraba enfrente de la tele. Cogió un vaso de agua, y mientras ojeaba las cartas, encontró una sin remitente. Una postal con un paisaje lejano no parecía darle más indicaciones. Un pastizal a modo de cubierta amarilla le llevaba a una gran montaña con la cima cubierta de nieve. Le dio la vuelta, y en el margen derecho leyó en un tono casi inaudible: Sabana de Trans-Fly. Parecía un lugar bonito para esconderse del frío y la lluvia de Madrid.
Se centró en lo que contenía el reverso la postal. Un dibujo ocupaba todo el lado izquierdo, en los trazos se adivinaba una mano masculina, robusta, firme, con el puño cerrado, en cuya parte superior se adivinaba la cabeza de un alfil.
Una pequeña inscripción en la parte interior decía:
"En la mesa y en el juego se conoce al caballero." Decías tú.

Quizás llevándome una de las piezas de ajedrez, no demuestre mis verdaderos modales, pero quería quedarme con un recuerdo de nuestro juego.
Quizás el alfil nunca fue el Rey del tablero, pero ha sido lo mejor que se me ocurrido para conquistar a la Dama.
Quizás haya muchos Peones en este momento, con Torres o Caballos por todas partes, pero déjame mover ficha.
Al menos hasta que se ponga el sol, en la postal que tienes entre manos."
 
(Desde aquí quiero agradecer al Club de las Malas Costumbres por retarme de nuevo.
Esta vez tenía que hilar dos palabras: sabana y alfil.
Lo he hecho lo mejor que he podido. Espero haber estado a la altura compañeros.)