Revista Salud y Bienestar

Un giro inesperado de guión: ahora la grasa de la leche entera es sana

Por David Ormeño @Arcanus_tco
Un giro inesperado de guión: ahora la grasa de la leche entera es sana

Durante muchos años las recomendaciones alimentarias para la población adulta nos instaban a reemplazar la leche entera por su versión desnatada o reducida en grasas, sin embargo, ha habido un giro inesperado de guión y ahora la grasa de la leche entera es sana.

Grasas trans y saturadas, responsables de la mala fama a la leche entera

Así como ha sucedido con otros alimentos de origen animal, la leche entera fue desaconsejada durante mucho tiempo debido a la calidad de sus grasas que son en su mayoría, grasas saturadas que pueden elevar el colesterol en sangre y por ello se han vinculado a mayor riesgo cardiovascular.

Asimismo, la American Heart Association en el año 1993 vinculó una mayor ingesta de grasa saturadas y colesterol con mayor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, sin embargo, también se observó que el consumo de frutas y verduras protege ante el efecto de este tipo de lípidos.

Por otro lado, la evidencia científica siempre ha vinculado la ingesta de grasas trans con mayor riesgo cardíaco, incluso en estudios recientes como el publicado en The New England Journal of Medicine.

Sin embargo, todos estos estudios han pasado por alto aspectos que hoy en día ponen en tela de juicio la indicación de reemplazar la leche entera por una alternativa desnatada, pues así como por muchos años creímos que la grasa saturada de la leche y su mínimo aporte en grasas trans podría ser perjudicial para la salud, en la actualidad la evidencia científica muestra lo contrario.

Un giro inesperado de guión: ahora la grasa de la leche entera es sana

¿Nada de malo en la leche entera?

La leche, como otros alimentos lácteos o de origen animal, es fuente de grasas saturadas en su mayoría, colesterol y también contiene un mínimo de grasas trans de origen natural.

Por supuesto, también es fuente de calcio, vitamina D y A, potasio y otros micronutrientes que podemos encontrar en la leche desnatada, pero la principal diferencia y la razón por la cual se desaconsejaba la ingesta de leche entera eran sus grasas.

Hoy, no sólo sabemos que el colesterol que comemos tiene poca influencia en nuestro organismo, sino que además, las grasas saturadas cada vez se desvinculan más del riesgo cardíaco y metabólico.

Así, una investigación publicada en la Annual Review of Nutrition de este año vuelve a alejar a las grasas saturadas del riesgo cardiovascular y señala que si bien la sustitución de este tipo de lípidos por ácidos grasos poliinsaturados puede resulta beneficioso para la salud, no ocurre lo mismo si reemplazamos grasas saturadas por hidratos de carbono, sobre todo, simples o azúcares.

Además, otros factores pueden influir en nuestro organismo, tales como la ingesta de frutas y verduras u otros hábitos de vida que acompañen a la ingesta de grasas saturadas.

Como si fuera poco, un estudio de la European Heart Journal publicado hace pocos días atrás, señala una diferencia entre las grasas trans naturales e industriales, dejando en claro que las primeras no perjudican la salud ni elevan el riesgo cardiovascular como sí lo hacen los aceites hidrogenados o grasas trans artificiales que hoy en día encontramos en la mayor parte de los alimentos procesados.

Entonces, todas las razones por las cuales hasta el momento se desaconsejaba la ingesta de leche entera y la elección, en su reemplazo, de lácteos desnatados, hoy en día parecen no existir o desaparecer a la luz de las nuevas evidencias científicas.

Por todo ello, en la actualidad ha habido un giro inesperado de guión y ahora la grasa de la leche entera es sana pues al parecer, no perjudican en nada la salud del organismo.

Un giro inesperado de guión: ahora la grasa de la leche entera es sana

¿Consumir o no la leche entera?

Después de todo lo comentado anteriormente y debido a que se ha concluido ya en el 2010 por un metaanálisis de la American Society for Nutrition que no hay evidencia significativa que vincule las grasa saturadas a mayor riesgo cardíaco, hoy podemos concluir que consumir la leche entera no tiene nada de malo ni perjudica la salud.

De hecho, el nuevo consenso sobre las grasas para la población española realizado por la FESNAD, no incluye cuota máxima recomendada para las grasas saturadas y señala que una dieta alta en grasas no perjudica la salud.

Por supuesto, como consumidores saludables y responsables, siempre es bueno reunir hábitos alimentarios sanos y llevar un estilo de vida equilibrado en general, ya que el consumo de leche entera no tiene nada de malo, pues sus grasas no perjudican la salud y menos aun, si las asociamos a una buena ingesta de frutas y verduras, actividad física regular y otros comportamientos saludables.

Bibliografía consultada | Circulation, 1993; 88: 2771-2779; N Engl J Med 2006; 354:1601-1613April 13, 2006DOI: 10.1056/NEJMra054035; Annual Review of Nutrition, Vol. 35: 517-543 (Volume publication date July 2015); European Heart Journal, DOI: http://dx.doi.org/10.1093/eurheartj/ehv446 ehv446 First published online: 22 September 2015; Am J Clin Nutr,ajcn.27725 y FESNAD
Imagen | Thinkstock


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