"Un mundo feliz" de Leslie Libman y Larry Williams

Publicado el 20 enero 2010 por Troncha

gunas veces las películas pueden evocar ciertos recuerdos en nuestra mente de producciones anteriores e incluso las historias a algunos libros o novelas concretos. Este tema en ocasiones ha sido motivo de discordia y de disputa, llevado a los tribunales por causa de plagio, pues no se preocupen porque para desgracia de muchos en los títulos de crédito del comienzo de este trabajo ya nos hacen referencia a que está basado en la novela del mismo título de Aldous Huxley, casi nada al aparato.
La novela de Huxley es un referente para muchos, paradigma de utopía y probable ejemplo de la evolución del ser humano, pues la verdad es que no pueden esperar que nada de esto aparezca en el telefilm. Tan solo tenemos cierta noción de la sociedad que se nos pretende describir, durante las primeras escenas, en las que mediante el diálogo y algunas imágenes (escasas para hacer justicia) se nos pretende enseñar el tipo de sociedad al que ha llegado el hombre durante un intervalo de su existencia.
Una sociedad perfecta en la que cada uno ocupa el lugar que le corresponde por nacimiento dentro del engranaje, en la que simplemente es necesario hacer una serie de ajustes no para que la máquina funciones, sino para que lo haga a la perfección y de el máximo rendimiento. Lo que ocurre es que dentro de la perfección siempre surjen mentes que se plantean su propia existencia y por supuesto la posibilidad de cambiarla o probar lo prohibido, algo que vive desde con el individuo desde la misma existencia de este.
Sin embargo los realizadores lo único que pretenden es que a través de esos individuos perfectos, bellos e integrados totalmente en el puesto que les corresponde, lo que más prima es la promiscuidad. Continuamente somos testigos de las relaciones sexuales en las que se ven implicados nuestros protagonistas, en las que ocurren cosas que quizás no deberían, pero que tampoco se nos permite plantearnos, porque el largometraje deja multitud de cabos sueltos que nunca veremos aclarar.
Por estos derroteros que rallan el erotismo llegamos a un final al que nos vemos abocados sin remedio y que no podía ser de otra manera, insisto de nuevo en que todo está bastante mal planteado, la calidad de los actores es bastante cuestionable, el tratamiento de la cámara e incluso la fotografía son bastante deficientes, no llegando a rozar siquiera el aprobado y desaconsejando su visionado. solo si tuvieran la osadía de hacerlo preparen cerca de su butaca una buena dosis de soma que les hará más llevadera su andadura.
TRONCHA