El pasado agosto, la NASA envió una misión, las sondas gemelas Van Allen, para aprender más sobre estos cinturones, ya que las enormes cantidades de radiación que crean plantean serios riesgos para los satélites en órbita geoestacionaria. Un nuevo análisis de los datos obtenidos por las sondas por parte de Dan Baker, autor del estudio e investigador de la Universidad de Colorado, descubrió la formación del tercer cinturón. «Resultaba tan raro que pensé que había un fallo en el instrumento (que recogía los datos)», recuerda Baker. «Pero vimos las mismas cosas en cada nave, así que tuvimos que llegar a la conclusión de que era real».
Los datos enviados a la Tierra por las sondas durante el mes de septiembre inicialmente mostraban solo dos bandas magnéticas, las esperadas, pero después de unos pocos días, apareció una tercera banda de electrones menos compacta. El fenómeno persistió hasta la tercera semana de septiembre, cuando empezó a languidecer hasta que un «bombazo» llegado del Sol prácticamente lo «aniquiló».
Los científicos no saben cuántas veces se producen estos eventos, pero creen, dada la experiencia, que pueden ocurrir con bastante frecuencia. Por desgracia, no tienen instrumentos para analizarlos.
Fuente: abc ZONA-CIENCIA