Y hablando de argumentos repetidos: desde 1976 para acá se nos dice que los planes económicos de la derecha (en sus diversas encarnaciones) son sólidos, pero es necesario alcanzar ciertos consensos políticos en torno a ellos para que puedan estabilizarse y lograr los frutos esperados (siempre que nos pongamos de acuerdo en cuales son). El "riesgo" no serían entonces las propias políticas económicas insustentables desde todo punto de vista, sino el "ruido político": las elecciones, las protestas sociales, el sindicalismo. La democracia, en definitiva.
El peronismo está desarticulado y dividido y hasta apareció una fracción con peluca que se suma a la amplia coalición pan-oficialista; que controla con comodidad ambas Cámaras del Congreso y excluyó a la principal fuerza opositora de los cargos directivos y las comisiones; mientras ya están gastando a cuenta de que podrán armar una Corte Suprema a su medida. Y el resto del Poder Perjudicial (como pasa siempre) olfatea el clima de época y los ayuda a él, su hermana y sus funcionarios de zafar de las consecuencias de sus descuidismos varios, que perpetran mientras destrozan y entregan el país, o lo que queda de él.
Buena parte de los rectores de las universidades nacionales (los ligados a la UCR) negociaron bajo cuerda con el gobierno una nueva ley de financiamiento mucho más modesta que la que Milei se niega a cumplir aun mediando orden judicial, el Banco Central compra reservas, el dólar permaneció un buen tiempo más o menos estable y pareciera que todo está andando joya y acorde al plan, pero el riesgo país sigue estando por arriba del nivel que dispararía nuevo endeudamiento, las acciones y los bonos se desploman, y los cierres de empresas y despidos se multiplican, aunque ya hemos visto que esto último -según nos dicen- serían daños colaterales inevitables del éxito del modelo.
Y los agredidos por las políticas de Milei y su gobierno (simples ejecutores de una cruel venganza clasista) son como los personajes de la obra de Pirandello, que estaban en busca de un autor: no podemos saber hoy cuando se producirá la reacción, ni cuan extendida será ni -sobre todo- quien acertará a canalizarla y conducirla. Pero de algo podemos estar seguros: si no hay canales de expresión política (lo que explica la abstención electoral) ni sindical o a través de los movimientos sociales (otros desaparecidos en democracia) no significa que no la habrá.
Nuestra historia es pródiga en ejemplos al respecto -en otros tiempos- de lo que era un país normal; que no es uno donde la mitad no vota, solo el 10 % vive más o menos bien, y se despliega un modelo económico que no tiene respuestas -ni empleo, ni progreso, ni perspectivas de futuro, ni inclusión- para las dos terceras partes de sus habitantes, como mínimo.Siempre nos dijeron "el plan económico es sólido pero se necesitan consensos para darle sustentabilidad política". Ahora están logrando los consensos para hacer lo que se les canta la chota y queda más claro que nunca que el plan económico es un fracaso. Tomemos nota cuando después todos estos larvas se quieran despegar del desastre.
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