Un par de cositas sobre el reino suevo de Galicia

Publicado el 07 julio 2012 por Vigilis @vigilis
La gente con complejo de inferioridad puede coger lo que le de la gana y mitificarlo para aferrarse a ello, tratarlo como parte de su ser y no sentirse tan vacía. Es un vicio como otro cualquiera y no soy nadie para impedir a la gente acceder a sus vicios.
Una mitificación famosa con ánimo de llenar un -equivocado- vacío, es la del reino suevo para cierto sector de entre mis paisanos. Todo grupo humano reconocible mitifica su historia: desde aficionados al fútbol hasta aficionados a la astronomía, pasando por nacionalistas y concursantes de Gran Hermano. En lo sustancial no existen diferencias entre el objetivo de sus mitos cotidianos, tan solo el objeto a mitificar es lo que varía.

Augsburgo, ciudad suabia.

El reino suevo es utilizado de forma recurrente como signo diferenciador de Galicia respecto al resto de España. Esta historia se va repitiendo cada año en los colegios y acaba por formar el sustrato colectivo de conocimiento histórico que maneja la población. Debido al tamaño de la burla, conviene hacer alguna precisión, sea ésta de brocha gorda y fin puramente divulgativo y de entretenimiento. Se recomienda al lector que persigue un fin didáctico o simplemente profundizar en la materia, no se base en estas líneas que siguen, pues he de insistir en el animus iocandi que me mueve (y si consigo que alguien se interese más por el tema, mejor que mejor. Explorad).
Lo que dice el saber popular sobre el reino suevo de Galicia
Los suevos son un pueblo germano que llega a la provincia de la Gallaecia en ~410 y se quedan hasta 585 en que desaparecen por culpa de los visigodos que por aquella época estaban en el resto de Hispania. En algún lugar se puede leer que constituyen el primer reino medieval de la historia, con la consabida excitación sexual que esto provoca en sectores de población previamente mencionados.
Primeras aclaraciones
A bote pronto, cuando se habla de la llegada de los suevos (suebi, sueben), es imprescindible señalar dos cosas esenciales:
  1. Ningún dato de población de la época es fiable. Lo que más se escucha es la cantidad sospechosamente redonda de 30.000 suevos sobre una población provincial de 700.000 hispanorromanos. Es decir, un 4,2%. Pero no nos quedemos sólo con ese dato, miremos dónde quedaron testimonios arqueológicos de asentamientos, qué lugares son citados y demás. Lo que parece quedar al final es una población mínima de suevos que no se mezclaron con la población local (probablemente no solo no se mezclaron sino que se llevaron a matar: los suevos recaudaban impuestos a sangre y fuego. Algo similar sucedió con los visigodos un siglo después). Es más, los asentamientos principales estarían en los lugares con mayor riqueza (con mayor densidad de población), en el siglo V esto significa Bracara Augusta y Lucus Augusti (otras ciudades de relativa importancia como Asturica Augusta, fueron arrasadas por los propios suevos, supongo que en algún tipo de operación de castigo). Hay autores que defienden la presencia sueva en Portus Cale y las Rías Baixas gallegas. Esto es lógico pues en el siglo V todavía había cierto comercio marítimo con el Imperio de Oriente y a los suevos les interesaba controlar varias fuentes de ingresos (sobre todo cuando los recaudadores y funcionarios de aduanas romanos se quedaron en el paro).
  2. Efectivamente, las crónicas nos hablan de una lista de reyes suevos en la provincia hispana de Gallaecia de 410 a 585. El caso es que de 469 a 550, no tenemos ningún testimonio escrito. Esto es la mitad del tiempo de existencia del reino suevo de Galicia. La mitad, señores. Siendo malvado, puedo afirmar que además del resto sabemos más bien poco. La historia del reino suevo la podemos dividir en tres periodos:
    1. De 410 a 469. Desde Hermerico hasta Remismundo, este periodo se caracteriza por el dominio político romano de la península. Los romanos parece que buscaron un equilibrio de fuerzas entre diferentes pueblos bárbaros. Así, apoyaban a unos u otros en función de sus intereses (campañas de Asterio en ~420, por ejemplo). En alguna ocasión, incluso las tropas romanas actuaron en auxilio de las fuerzas suevas frente a otros bandos. Es decir, los suevos iban justitos de independencia y poderío. Por no mencionar los conflictos internos, que probablemente la población autóctona contemplaba comiendo pipas.
    2. De 469 a 550. No sabemos nada de lo que pasó. Hay por ahí un llamado Parroquial Suevo, pero que de suevo solo tiene el nombre. Se trata de una compilación de la organización eclesiástica dentro de la provincia (sí, todavía todo el mundo le llamaba provincia a la Gallaecia, otra cosa es el título que otorgaban al líder militar: dux, rex, etc). Recomiendo a los ingeniosos que sitúen en esta época sus historias con orcos, magos, trasgos y gigantes: nadie les llevará la contraria.
    3. De 550 a 585 (realmente de 559 a 583 ya que solo destacan Teodomiro y Miro). Estos treinta y cinco (o veinticuatro) años son los que verdaderamente definen al reino suevo de Galicia. Los reyes, que sólo se dedicaban a arrasar a la población local, estaban ya bajo la influencia visigoda. Los conflictos entre los dos reinos eran frecuentes y pese a su inferioridad en recursos, consta que solían los suevos iniciar agresiones para expandir el terreno que podían avasallar. Este periodo es el que saluda a los concilios de Braga, la conversión de Teodomiro -y por tanto del reino- al catolicismo y en el que se recogen las andanzas de San Martin Dumiense, llamado por alguna razón, el apóstol de los suevos. El tipo venía de Panonia, fundó un monasterio cerca de Braga, y, como todo potentado, hizo el Erasmus en Tierra Santa. Sí, en aquella época todavía se hacían esos viajes. Siglos después se conoce que subieron las tasas de los aeropuertos y viajar se volvió prohibitivo (salvo si eras un cruzado, que entonces el viaje se convertía en una inversión).
El actor más importante: la Iglesia

Hay muchas precisiones que hacer para contemplar el cuadro con más amplia perspectiva. La población hispanorromana de Gallaecia, era católica (sí surgió un conflicto con Prisciliano, pero Prisciliano y los suyos defendían ser verdaderos católicos, es decir, pese a su anatematización en el Concilio de Braga, no planteaban realmente problemas dogmáticos como sí lo hacían los arrianos. Planteaban más bien cuestiones relacionadas con la liturgia y los ritos que, anacrónicamente, se llegó a insinuar que procedían de tradición celta prerromana (que jamás estuvieron los celtas en Galicia es otro tema hiriente porque está mitificado, pero se hablará de ello)). Quienes ejercían la autoridad administrativa en la provincia eran los obispos en las ciudades y en los pueblos mediante las parroquias. Solo tras la conversión de los suevos al catolicismo, podían empezar a enterrarse en los mismos camposantos que los parroquianos autóctonos (gente que hablaba un latín correoso y que probablemente seguía pensando que existía un emperador en Roma).
Una cuestión interesante por sus implicaciones a la hora de contextualizar una novela, una película o un videojuego, es la de la situación de la población prerromana (íbera o celtíbera), parcialmente civilizada y que pasó de la edad del hierro a la edad media a lo bestia. Es decir, gente que probablemente vivía en un castro y cuyo contacto con el mundo exterior era el coche que reparte el pan o las bombonas de butano (para la época pongamos aceite y vino) y que de pronto un día ve cómo pasan a estar bajo la autoridad de un culto extraño (¿cómo pueden estos cristianos adorar a un dios que se muere?) y de una administración extranjera (pongamos que podían hablar más o menos latín con los buhoneros, pero de suabo no tenían ni pajolera).

Playa de Suevos en Arteixo. Hay varios lugares que se llaman Suevos, cosa que me dice más bien poco.


El problema de todo esto
El gran problema que sobrevuela todo esto es la falta de fuentes primarias. Prácticamente solo tenemos testimonio escrito eclesiástico (Idacio, resoluciones de los concilios, Paulo Orosio, San Martin Dumiense, San Isidoro de Sevilla (ya en el VII) y mucho de esto está escrito con ánimo de Damnatio Memoriae).

En Lugo no hay manera de construir un aparcamiento subterráneo como Dios manda.

Posteriores historias universales escritas en plena edad media, pasan muy de puntillas por este periodo. Los primeros estudios más o menos científicos, a partir del XVIII, reproducen errores medievales y por lo tanto hay que cogerlos con pinzas.
Otro tipo de testimonio lo deberíamos de poder ver en la arquitectura. Lamentablemente tenemos un problema bastante gordo. Hay testimonio conocido del siglo III (Santa Eulalia de Bóveda) y del siglo VII (Santa Comba de Bande), pero del V o VI, poco conocido. Es decir, tenemos criptas paleocristianas e iglesitas visigodas (en Ourense y Trás-os-Montes) pero nada propiamente suevo. Sí sabemos que había población en Lugo, Coruña, Tuy, Ourense, etc.; pero o bien fueron reutilizando materiales o bien los suevos no construyeron nada propio, cosa que indicaría su falta de arraigo. Esta presuntamente mínima importancia e influencia que los suevos tuvieron para la población autóctona, me hace pensar en que Gallaecia fue el lugar donde más tiempo pervivió el imperio romano de occidente. Únase a esto la poca presencia musulmana en estas latitudes. Pensadlo.
Esto último es una buena noticia para quienes erróneamente mitifican el reino suevo de Galicia: pueden mitificar al imperio romano, que mola más. Bueno, lo podrían hacer si no lo odiaran: el imperio romano es frecuente que nos lo vendan como imperialista frente a los hippies prerromanos que retozaban todo el día y comían uvas y moras. Una visión tan absurda como la mitificación de suevos y priscilianistas por igual ("iglesia gallega" oí decir a algún listo). El caso es que los encargados de perseguir y detener a los priscilianistas fueron los propios suevos. Conociendo a los introductores de la espinaca y el estribo en Galicia, yo diría que si los pillaban de noche en un bosque, los mataban a estacazos y luego violaban a sus caballos. Ya se sabe que la alta edad media era una época muy loca. Ahora reíros del siglo VI, llegáis a estar allí y bien que os cagáis encima (por cierto, esto de cagarse encima, me recuerda a la razón por la que se introdujo el vino: era más sano que beber agua).
Romanes eunt domus

Más:
Nota: la idea de que si eres más serio, te hacen más caso. En la panadería, en la cola del bus, en las entrevistas... Gente seria de forma continuada. Gente muy seria y muy formal. Tan hieráticos que parecen muertos. Sí, puede que sean zombies y no lo sepan.