Tuve que irme unos días antes de lo que había pensado, pues mi tía Dioni se nos fué, y lejos de vivir su marcha como una tragedia, ha sido una recuperación de muchas cosas. Primero en el funeral, el encuentro con una buena parte de mi familia a la que hacía muchos años que no veía y luego unos días despues, la vuelta a Berganzo para celebrar y recordar el día de mi Patrona La Virgen del Campo.
Compré unas flores, para que mi hermana pequeña hiciese un bonito centro, puso algunas de sus flores para que llevara flores de mi madre, porque ella lo hacía siempre y mis hermanos mayores vinieron a por nosotras, así llevando cada uno de nosotros a nuestros padres en el corazón, nos fuimos a Berganzo.
Hacía muchos años, unos 25, más o menos que pensaba volver al pueblo de mi madre, pero nunca llegaba el momento y este año la marcha de mi tía hizo el milagro, porque la casualidad quiso que fuera el día de la Virgen, que estuvieramos unos cuantos primos junto a mi tía Timotea, que siempre ha sido el alma de nuestros veranos en berganzo, que recorrieramos cada rincón del pueblo saludando a un montón de gente, la mayoría primos lejanos de mi madre o con algún parentesco, que nos reconocían por mi hermana mayor y nos preguntaban por mi madre y nos daban cientos de besos para ella, que hiciera un buen día para hacer fotos y recordar cuando subíamos con el tio Jose, al canal
El río tan transparente y tan frio
Una foto de la cueva, más bien un hundido en una roca, pero que a pesar de la pérdida de memoria, mi madre no olvida nunca y siempre nos pregunta por la cueva donde ella jugaba.
Este sería el comienzo de esa fé de mi familia, pues ahí les bautizaron, pero donde de verdad se transmitió fué en su ejemplo en la vida, vidas complicadas, duras, donde no se pronunciaba nunca esas palabras tan modernas de solidaridad ni algunas por el estilo, se practicaba el ayudar a la familia el compartir , la alegria y sobre todo el perdonar despues de algún rifirafe.