En su primer musical, Audrey deslumbra en los números de baile con su aire desenfadado, divertido y, como siempre, elegante.
Fred Astaire por su parte, considerado uno de los mejores bailarines del mundo, no decepciona, a pesar de lo mayor que ya estaba. No sólo ofrece un espectáculo a cada paso que da, sino que también canta de maravilla.
La fotografía está muy cuidada, los colores son llamativos y alegres, el vestuario es de un gusto exquisito y los paisajes (particularmente de París), aportan mucha magia y romanticismo a la historia.
La película obtuvo seis nominaciones a diferentes premios, cuatro eran a los Oscar.
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