Un importante esfuerzo administrativo que se expande año a año y cuyo objetivo programático ha sido, en principio, mejorar las condiciones en que se desenvuelve la práctica de la construcción en este país y que, sin embargo, es realmente un poderoso obstáculo para desarrollar una verdadera arquitectura de calidad al contener numerosísimos errores de concepto. El Código Técnico español es una colección de normas en las que se priman algunas ideas equivocadas sobre la sostenibilidad y también muchísimos planteamientos injustificados. En su conjunto, representa una concepción burocratizada de la profesión y traerá a largo plazo una progresiva perdida de la calidad de aquello que teóricamente se quiere mejorar.En el campo de la arquitectura y la ingeniería relacionada con las instalaciones, el Código Técnico de la Edificación se ha convertido en una verdadera pesadilla. Un instrumento administrativo más que exige un esfuerzo excesivo para la justificación de condiciones obligatorias. Contiene errores de bulto en relación a los objetivos pretendidos de mejora de la calidad constructiva y el avance en la sostenibilidad de las tecnologías aplicadas a los edificios.Vivimos en una época que avanza hacia una destrucción masiva de recursos esenciales, donde el exterminio originado por una civilización depredadora del entorno se pretende frenar o atajar con herramientas que no hacen sino complicar aun más la difícil situación que padecemos. Parece como si estuviéramos abocados inexorablemente a cumplir aquel segundo principio de la Termodinámica que decía que en cualquier sistema aislado la cantidad de entropía tiende a incrementarse en el tiempo. Considerando la entropía en términos más genéricos como la tendencia al caos y la inutilidad, está claro que, a veces nuestras acciones aceleran radicalmente este proceso.Casi podríamos asociar lo anterior con la continua referencia social y mediática al cumplimiento del protocolo de Kyoto y la necesaria reducción de gases de efecto invernadero. Unos lemas propagandísticos vacíos que están continuamente en boca de políticos, académicos y profesionales y a los que se dedican ingentes recursos que se quedan meramente en el marketing de las declaraciones o que suelen producir efectos contrarios a lo que se pretende. Sería conveniente exigir una mayor prudencia en la disposición de instrumentos no contrastados científicamente de una manera suficiente y que se plantean para alcanzar aquellos nobles objetivos.
Un importante esfuerzo administrativo que se expande año a año y cuyo objetivo programático ha sido, en principio, mejorar las condiciones en que se desenvuelve la práctica de la construcción en este país y que, sin embargo, es realmente un poderoso obstáculo para desarrollar una verdadera arquitectura de calidad al contener numerosísimos errores de concepto. El Código Técnico español es una colección de normas en las que se priman algunas ideas equivocadas sobre la sostenibilidad y también muchísimos planteamientos injustificados. En su conjunto, representa una concepción burocratizada de la profesión y traerá a largo plazo una progresiva perdida de la calidad de aquello que teóricamente se quiere mejorar.En el campo de la arquitectura y la ingeniería relacionada con las instalaciones, el Código Técnico de la Edificación se ha convertido en una verdadera pesadilla. Un instrumento administrativo más que exige un esfuerzo excesivo para la justificación de condiciones obligatorias. Contiene errores de bulto en relación a los objetivos pretendidos de mejora de la calidad constructiva y el avance en la sostenibilidad de las tecnologías aplicadas a los edificios.Vivimos en una época que avanza hacia una destrucción masiva de recursos esenciales, donde el exterminio originado por una civilización depredadora del entorno se pretende frenar o atajar con herramientas que no hacen sino complicar aun más la difícil situación que padecemos. Parece como si estuviéramos abocados inexorablemente a cumplir aquel segundo principio de la Termodinámica que decía que en cualquier sistema aislado la cantidad de entropía tiende a incrementarse en el tiempo. Considerando la entropía en términos más genéricos como la tendencia al caos y la inutilidad, está claro que, a veces nuestras acciones aceleran radicalmente este proceso.Casi podríamos asociar lo anterior con la continua referencia social y mediática al cumplimiento del protocolo de Kyoto y la necesaria reducción de gases de efecto invernadero. Unos lemas propagandísticos vacíos que están continuamente en boca de políticos, académicos y profesionales y a los que se dedican ingentes recursos que se quedan meramente en el marketing de las declaraciones o que suelen producir efectos contrarios a lo que se pretende. Sería conveniente exigir una mayor prudencia en la disposición de instrumentos no contrastados científicamente de una manera suficiente y que se plantean para alcanzar aquellos nobles objetivos.