Dicho eso debo admitir que no esperaba que este libro me gustase tanto. Sí, tiene cosas predecibles pero es que la importancia de este libro es la de normalizar la depresión y la ansiedad que tanto estigma tiene en la sociedad. Craig es un chico como otro cualquiera que quiere entrar en una prestigiosa escuela para tener un mejor futuro así que se machaca estudiando y consigue entrar. El problema viene luego cuando no sabe manejar la situación, se comienza a estresar y entra en un bucle de ansiedad, tristeza y apatía hasta que llega un punto en el que tiene intentos suicidas e incluso lo intenta.
A partir de ese momento empieza realmente la historia. Tiene momentos muy divertidos porque aunque trate un tema tan importante el autor ha intentado darle un poco de humor a esta situación creando personajes de lo más variopintos. Además supo reflejar muy bien las realidades: El ambiente tóxico que tenía entre sus amistades, la preocupación familiar al no comprender bien el alcance de la situación, la no aceptación de la situación de Craig junto a los diversos escenarios a los que te puedes enfrentar si te ingresan en el área de psiquiatría -exagerado un poquito, claro-.
Los personajes están muy bien creados y la historia es lo que es, no busca cambiarte la vida y tiene un desenlace claro y esperanzador. Lo realmente brillante de la obra es lo bien que refleja cómo se puede llegar a sentir un chico de 16-17 años (o cualquier adolescente) ante las exigencias de tener un futuro brillante junto a la depresión. Esa incapacidad para comer, pérdida del sueño y pensamientos repetitivos son unos de los síntomas que tienen muchas personas que sufren depresión. Además me gustó que el personaje no se compadeciera si no que dijera: Me quiero suicidar, voy a hablar con alguien antes y debido a esa charla decida ir al hospital. Que todo esto no es spoiler porque viene en la sinopsis pero es que no sabéis lo necesario que es que la literatura de voz a problemas que cada vez son más comunes.
Así que sí, me ha gustado mucho este libro. Ha sido una lectura muy rápida y gratificante que aunque no me haya cambiado la vida veo que es muy necesaria. Ojalá la pusieran en los institutos como lectura obligatoria y ya de paso fomentaríamos un poco mejorar el idioma.