Revista Cultura y Ocio

Una mirada literaria a un capítulo de la historia (I): Todo lo que cabe en los bolsillos, de Eva Weaver

Publicado el 01 octubre 2014 por Danieldrozadal

Una mirada literaria a un capítulo de la historia (I): Todo lo que cabe en los bolsillos, de Eva Weaver
    Se han cumplido en este mes de septiembre ya finalizado 75 años del inicio de la segunda gran contienda bélica que se produjo en el siglo XX y que tuvo como naciones protagonistas algunas de las que participaron años atrás en la conocida como Primera Gran Guerra. Se establece como fecha de inicio de este conflicto el día 1 de septiembre coincidiendo con la invasión alemana de Polonia, siendo el primer paso bélico de la Alemania nazi, aunque esta comandada por Hitler ya había dado ciertos pasos que invitaban a una invasión no pacífica y  al inicio de una sucesión de hechos que provocarían el estallido de la II Guerra Mundial.

   De esta contienda, como ha sucedido con la I Guerra Mundial, mucho se ha escrito, se ha divulgado, se ha transmitido y se conocen detalles que muestran cómo fue de desconcertante, de angustiosa, aquel período histórico, así como los años anteriores y parte de los posteriores.

    En el ámbito de la literatura, de la narrativa, el Holocausto ha sido, y sigue siendo, uno de los episodios negros de la historia de la humanidad sobre los cuales algunos autores han decidido escribir, plasmar sus historias. De todos es conocida la novela de El niño con el pijama de rayas, adaptada, años después de su publicación como novela, al cine, o si nos remontamos a unos años atrás la película La lista de Schindler, dirigida por Steven Spierlberg en 1993, y que cuenta la historia de un empresario alemán que salvó la vida de más de un millar de ciudadanos polacos intentando evitar que fueran a los campos de concentración existentes en esa época y creados por el ejército alemán para el exterminio de una ingente cantidad de personas.

   La literatura nos sirve no solo como ejercicio de entretenimiento sino también para descubrir un mundo que nos ha llegado, como es el caso que nos ocupa,  a partir de testimonios reales, a través de documentos que dan testimonio de lo vivido y sufrido por muchos ciudadanos del continente europeo. 

 Uno de los objetivos más destacados del Tercer Reich, del gobierno alemán, fue la pretensión de llevar a cabo un proceso de reestructuración racial en el continente europeo. Para ello se sirvió de toda una serie de acciones legislativas y militares, principalmente, contra la población judía. Durante los años anteriores al estallido de la II Guerra Mundial se sucedieron toda una serie de hechos políticos que llevaron al ascenso al poder de Hitler y a llevar a cabo planes de eliminación racial, y de ocupación y/o invasión territorial como la que dio inicio al conflicto bélico de 1939-1945.

   La creación de guetos, de pequeños núcleos urbanos donde se confinaba a la población judía, al pueblo polaco también, así como la creación de campos de concentración,  fue una constante y ese episodio ha servido como tema literario para muchos autores para denunciar  un hecho histórico e inhumano y para divulgar un período clave del siglo XX.

   Así ha sido, como ya apunté antes, con John Boyne y su El niño con el pijama de rayas o el largometraje de Steven Spielberg, mas también para otros autores y en distintos géneros literarios, como es el caso que me ocupa en la entrada del día de hoy.


Una mirada literaria a un capítulo de la historia (I): Todo lo que cabe en los bolsillos, de Eva Weaver

Autora: Eva Weaver
Título: Todo lo que cabe en los bolsillos
Año de edición-publicación: 2013
Editorial Espasa
348 páginas
ISBN: 978-84-670-0771-8



    Todo lo que cabe en los bolsillos es la primera novela de Eva Weaver, una escritora alemana que reside en Inglaterra. En esta novela recrea la ocupación nazi y la creación de guetos en territorio polaco. Recrea, por tanto, el máximo exponente de la barbarie que supuso la expulsión, el exterminio de millones de personas con la particularidad de que eran de origen judío, como fue el Holocausto.

   Recrear este episodio traumático de la historia puede resultar difícil, así como complicado de digerir como lector, pero Eva Weaver expone de manera clara, sencilla los sinsabores de la población polaca, de las dificultades que tienen que sufrir, padecer para poder sobrevivir, ofrece ciertos detalles que dan lugar a hacerse una idea del sufrimiento humano (carestía de alimentos y medicinas que dificultan el día a día, las visitas inesperadas de los nazis para expulsarlos de sus viviendas, entre otros aspectos) sin que sea una excesiva carga para el lector. Esto es, la crueldad de lo vivido por la población civil en aquella época se nos transmite con un estilo sencillo, que nos transporta a aquel período histórico de manera directa, pero sin agobios. 

  Se estructura la novela en tres partes claramente diferenciadas, pero con nexos en común. La primera de ellas la historia nos lleva a vivir la cuestión de la deportación de la población polaca, de la creación de guetos, de las condiciones en las que tienen que vivir las familias a partir de la mirada y las vivencias de un niño, de nombre Mika, que merced a su labor como titiritero- iniciada por su abuelo, del que hereda un abrigo con muchos bolsillos ( clave en la trama de la novela) y sus títeres- logra adentrarse por el gueto y dulcificar en la medida de lo posible la vida de los niños y de los adultos con los que se encuentra.

   En esta primera parte aparece el personaje de un soldado nazi que será el protagonista de la segunda parte de la novela. Max (así se llama el soldado del ejército alemán) establece contacto con el niño después de una acción de este como titiritero de manera casual y le plantea traspasar la frontera del gueto cada semana para amenizar la jornada de los soldados alemanes y de los oficiales de las SS. A partir de la presencia de Mika en la zona que no forma parte del gueto polaco se suceden toda una serie de situaciones de la que el niño es protagonista directo e indirecto.

   La tercera y última parte de la estructura de esta novela los dos personajes, a través de sus familias y pasado un período de tiempo de decenas de años, se encuentran. Esta última parte podríamos decir que es mucho más emotiva, sobre todo las últimas páginas de la novela.

 Todo lo que cabe en los bolsillos ha sido un pequeño descubrimiento literario para mí, pues desconocía la existencia de esta novela y su hallazgo fue casual. Es más, recomiendo esta novela pues te hace partícipe (y eso es lo realmente motivador, interesante de esta obra literaria) de un episodio histórico, de un capítulo de las consecuencias, de lo generado o provocado en la II Guerra Mundial. La visión del niño, o como lo transmite la autora en sus páginas, es un valor, al menos en mi modesta opinión, añadido de la novela.


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