Una modesta proposición

Publicado el 04 mayo 2015 por Cronicasbarbaras

Este cronista quiere presentar “Una modesta proposición” inspirándose en Jonathan Swift para que los mendigos sin techo las ciudades españolas no ahuyenten a la fuente de riqueza que es el turismo. 

En 1729, tres años después de “Los viajes de Gulliver”, el escritor irlandés publicó “Una modesta proposición”, con la aclaración como subtítulo de “Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”. 

Swift expresaba su melancolía al ver el país “atestado de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna”. 

Algo parecido a lo que ocurre en las ciudades turísticas españolas, aunque ahora los mendigos son mayoritariamente hombres, algunos con perros y flautas. 

En Madrid, por ejemplo, los servicios sociales tienen censados a 700 que se niegan a dormir en los albergues municipales. 

Mendigan y hacen sus necesidades en zonas como las entradas por las que debe pasarse para acceder a la Plaza Mayor. 

Muchos turistas pisotean sus heces y otras porquerías, e irritados optan por no volver a la ciudad con sus divisas. 

La ley impide trasladarlos obligatoriamente a los albergues, y las candidatas del PP al Ayuntamiento y la Comunidad, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, discuten agriamente entre ellas sobre las posibles soluciones. 

El cronista propone instalarlos tras cristaleras-escaparates, como algunas señoritas de Ámsterdam, para que cada turista los vea sin mancharse ni oler lo indeseado. 

Podrán observarlos como typical attraction y premiarlos depositando limosnas en alcancías individuales exteriores. 

Swift planteaba vender a los niños como carne tierna para alimento de terratenientes, una solución más práctica que la del cronista, pero por algo él era un genio.

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