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UNA MORAL SUBORDINADA (El Estado contra el Individuo) 5

Publicado el 28 octubre 2020 por Jorge Maqueda @jorgemaqueda

Pero al hablar de moral habrá quien nos refiera ala Ética moderna, que desde Kant al menos, se convirtiera en una "ética mínima", e incluso una "ética desconfiada" en la que no se aspira a ayudar al hombre a alcanzar su vida buena; aspirando a alcanzar la fidelidad a uno mismo, que incluso está amenazada. Ya no se aspira a determinar la naturaleza humana, ni a forjar el carácter de los otros, sino a determinar las leyes de la voluntad del hombre, las leyes del deber. De las virtudes, propias de una ética anclada en una metafísica del ser, llegamos al deber, preocupación propia de una ética subordinada a la convivencia en sociedad. Cuando esto sucede, cuando no es la plenitud ontológica, sino la mera sumisión a unas obligaciones mínimas compatibles con la vida social, es porque algo profundo y terrible ha pasado y está pasado. Cuando la Ética renuncia a decir el bien, y se limita a enunciar el deber, es porque aquella “antropología” de una cosmología cerradapara y con el hombre ha sido abandonada, hundida ysustituida por un universo infinito, relativo e inasible. Es por ello que la filosofía hoy en día no es refugio, mas es una industrialización del pensamiento moderno, subordinado a las necesidad de la sociedad y no del individuo, que es dirigido no sólo a encajar, sino a aceptar las razones del porque hay que encajar en aquello que entenderá la sociedad por correcto…..

Nosotros, debemos alejarnos y buscar el origen y significado original de esa moralidad en el pasado, pues La diferencia sustancial entre la mentalidad de los filósofos griegos y la contemporánea es que ellos consideraban la "naturaleza humana" como un fin a conquistar. El hombre podía llegar a ser humano, es decir, podía llegar a desplegar todas sus potencialidades, a perfeccionar todas sus cualidades, o bien podía quedarse en el camino, truncada su vida como la de cualquier animal o planta que no ha cumplido el ciclo completo de su especie. Esta concepción teleológica del hombre, es el fundamento de la Ética clásica, por la que todo hombre tiene un fin, y este fin está ontológicamente anclado. El hombre está por lo tanto determinado a perseguir ese fin, determinado a devenir humano. La "vida buena", por tanto, es la que se encamina a dicho fin. se trata de conseguir "el bien en nuestra propia vida y en nuestra actitud con respecto al mundo.


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