Revista Cultura y Ocio

Una nueva fuente de información para el teresianismo

Por Maria Jose Pérez González @BlogTeresa

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Julen Urkiza, Procesos de Beatificación y Canonización de la Madre Teresa de Jesús

Tomo  V: Procesos remisoriales in specie de Valladolid, Burgos, Alcalá de Henares Cuenca-Valera-Villanueva de la Jara, Málaga y Roma (1609-1610), 1004 pp.

Tomo VI: Últimos pasos de la Sda. Congregación  de Ritos hacia la beatificación y Canonización (1609-1622), 959 pp. 

Monte Carmelo – Ediciones El Carmen – Editorial   Espiritualidad. Burgos 2016.

Dámaso Zuazua, ocd

El P. Julen Urkiza, siempre laborioso, ha completado la publicación de la serie de los Procesos de la Causa teresiana. A los cuatro volúmenes publicados (tomos 35-38 de la “Biblioteca Mística Carmelitana”) el pasado año en Burgos añade ahora los volúmenes V y VI, números 39-40 de la misma colección. Anteriormente –ya se sabe– el P. Andrés de la Encarnación en sus “Memorias Historiales” (última edición en 1993), don Vicente de la Fuente (última edición en 1952) dieron a conocer algunos extractos de los Procesos.

Fue, sobre todo, el P. Silverio de Santa Teresa quien en 1935 publicó el mayor acervo de fragmentos y testimonios escogidos. Son los volúmenes 18-20 de la “Biblioteca Mística Carmelitana”. El P. Urkiza anota con precisión: “Con un total de 1.665 páginas”. En nuestros días, en 2008, Tomás Sobrino Chacón ha publicado los Procesos diligenciados en Ávila.

Pero ahora nuestro editor ofrece la publicación completa de todos los procesos, conservados en originales o en copias fidedignas. En esta empresa voluminosa ha tenido que transcribir y copiar tantos millares de páginas, ha perseguido y buceado con sacrificado esfuerzo el rastreo azaroso de textos desperdigados en archivos y bibliotecas del suelo patrio y del extranjero. Nadie hasta ahora se había atrevido a acometer semejante trabajo. La investigación de nuestro hermano Julen señala, además, la traza de Procesos perdidos en España, Roma, París y Flandes.

La historia le agradecerá tanta diligencia y el logro obtenido. Hay que recordar que, antes que Santa Teresita, la Madre Teresa de Jesús vivió también “un huracán de gloria” enseguida de su muerte, con la publicación de los Escritos en 1588, con la aparición de la primera biografía en 1591, durante la elaboración de los Procesos en tantas ciudades. En ellos declararon 150 testigos.

Son recuerdos vivos y venerados, apreciaciones de lo que constataron en el ser y en el actuar de la admirada encausada. Entre los declarantes están los testigos que la conocieron y trataron personalmente en vida: familiares, monjas y frailes Carmelitas, prelados y religiosos/as, simples laicos, autoridades, … Como última pieza del t. VI (pp. 896-907) se publica la declaración autógrafa de Teresa de Jesús, sobrina de la propia Santa. Con ella convivió la joven quiteña desde su llegada de las Américas en 1576 a Sevilla y la acompañó durante el último viaje y muerte en Alba de Tormes. Teresita de Cepeda redactó su declaración hacia 1596, pero la firmó a los 44 años, en la víspera de su muerte acaecida el 5 de septiembre de 1610. Entre los interrogados en el tribunal eclesiástico instituido están también quienes, aunque no la conocieron de persona, tuvieron una información atendible debido a su vinculación con la obra teresiana.

Estos Procesos ofrecen una información frecuentemente inédita y personal concerniente a las virtudes, a los episodios, a los escritos de la Madre Teresa. Otras veces la declaración se centra en realidades conocidas e incluso repetidas por otros cauces. Por supuesto, en el auge del barroco hay quienes testimonian sobre presuntos milagros y muestran una gran admiración por sus reliquias. En resumidas cuentas, es una información entusiasta y muy representativa.

Aunque los Procesos  en su tribunal averigüen la “información que se hizo sobre la vida, virtudes y milagros de la Madre Teresa de Jesús, fundadora de la nueva Reformación de Descalzos y Descalzas de la Orden primitiva de nuestra Señora del Carmen”, sirven también para conocer tangencialmente a otras personas y otras vicisitudes de la historia teresiana.

Así tenemos, por ejemplo, la declaración de la Hª Estefanía de los Apóstoles, profesa de Valladolid. Santa Teresa de Jesús se propuso hablar del “llamamiento” o vocación de esta candorosa “freila” (F 11, 1), aunque luego se olvidó. Pero en una carta la califica de “santa” (Cta. del 23-12-1574). Y en su Epistolario añade todavía otras lindezas en su favor. Por el P. Gracián conocemos su ejemplar espíritu misional, como genuina hija de la Santa Fundadora. Comunicada por la Madre, nuestra “freila” escuchó una “voz” certera en su interior: “Quiero que vayan monjas de mi Orden a Francia, y que las acompañen frailes de mi Orden …” Y la santa leguita añade por su cuenta el refrendo en prueba de la veracidad: “Lo cual sucedió cuatro o cinco meses antes que hubiese los despachos para ir a fundar al dicho reino de Francia, que estaban de todas partes muy dificultosos, con grandes contradicciones de toda la Orden” (J. Urkiza, Procesos V, p. 195). Es una confirmación de la historia que conocemos de la ida –difícil- de las primeras Carmelitas a Francia en 1604.

El tomo VI contiene instancias, cartas, actas, decretos, alegaciones, relaciones, resoluciones para consolidar el proceso. Fueron múltiples las peticiones de los notables suplicando al Papa la pronta beatificación o canonización de la gloria de España, Madre Teresa de Jesús. Intervinieron cardenales y obispos, gobernantes, universidades, instituciones civiles y eclesiásticas: todo un plebiscito masivo para aupar cuanto antes a Santa Teresa al honor de los altares. Destacan los archiduques de Flandes príncipes Alberto e Isabel Clara Eugenia, el rey de España, el rey y la reina de Francia, el rey de Polonia. Se publican también las defensas que se hicieron de la doctrina y de los escritos teresianos. Todos esos votos y súplicas están avalados con ilustrativas notas críticas de nuestro diligente editor. Aparece hasta el decreto de canonización en ceremonia conjunta con san Isidro Labrador, san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier y san Felipe Neri. La bula papal de Gregorio XV con los cardenales que la signaron resalta a santa Teresa como una mujer bíblica: “In diebus vero nostris [Deus] fecit salutem magnam in manu feminae: suscitavit enim in Ecclesia sua, veluti novam Deboram, Teresiam virginem …”

Se podría prolongar la investigación con todas las justas poéticas, concursos, bandos, corridas de toros, fuegos artificiales, ordenanzas reales, determinaciones y nombramientos honoríficos que provocó su exaltación a la gloria de Bernini. Fue un acontecimiento popular y festivo. Se celebraron clamorosos festejos populares con motivo de su Beatificación en 1614 y de su Canonización en 1622. Dicho con palabras cortas, Santa Teresa se convirtió en “fenómeno del barroco”. Pero el trabajo está fuera del ámbito estricto de los Procesos. Esta tarea está solo comenzada por mi amigo, el prof. José Romera Castillo, en otros espacios.

Escribimos en su día en “VÍNCULO” que la publicación de los Procesos era una óptima y duradera contribución de nuestra Provincia de San Joaquín a la celebración del V centenario del nacimiento de la Santa Madre Teresa de Jesús. Completada ahora la obra, toda la sanjoaquinada se siente honrada con el trabajo tan provechoso, esforzado y eficaz de nuestro hermano. Así ofrece al presente y al futuro esta fuente que redundará en un mejor conocimiento de nuestra Madre Fundadora.

Los que le sugerimos la encomienda compartimos la alegría del resultado. Y con él nos alegramos de este servicio relevante al teresianismo.


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