Podemos está ya dinamitando claramente el gobierno del que forma parte. Lo hace porque está cayendo en las encuestas y quiere, por todos los medios, ganarse la adhesión de la chusma española que integran los antisistemas, los precarios, los violentos, los radicales de izquierda y los vagos y maleantes, todos exigiendo dinero y poder regalado por el Estado.
Podemos se convierte, con ese comportamiento, en casi un partido antisistema y, desde luego, antidemocrático y ajeno a la Constitución, pero eso no parece importarle al PSOE de Pedro Sánchez, al que sólo le interesa el poder y mantenerse en él como sea, aunque tenga que cerrar los ojos ante la obscenidad de su socio.
La filosofía política es clara al respecto y señala a un tipo como Pedro Sánchez y al socialismo español como cómplices de lo que haga Podemos y de los daños que ese partido está causando a España.
Resulta incomprensible que un partido político como el PSOE, el mayor de España, teóricamente respetuoso con la Constitución y la democracia, se haya degradado tanto para soportar lo que su socio de Podemos está haciendo. Sostener a Podemos dentro del gobierno equivale hoy a ser responsable del terrorismo en las calles, de la violencia, de la degradación de la televisión pública, de la censura, de las subidas abusivas de impuestos, de la ruina económica, del desempleo masivo y de la huida de empresas y emprendedores, además del hundimiento moral del país.
Tal vez la mejor plasmación de lo que está ocurriendo entre el "sanchismo" y Podemos sea la explosión del portero internacional internacional del fútbol español Pepe Reina, que ha gritado a Echenique por el apoyo a las protestas por Pablo Hasel: "No tenéis respeto ni vergüenza".
Francisco Rubiales