El pequeño Luke parece más de secano, por ahora. Le está costando acercarse a la orilla, y prefiere quedarse jugando con la arena, las palas y haciendo castillos. El año pasado también le costó lanzarse al agua, pero luego lo disfrutó como el que más, y nosotros con él. Este año que ya es más consciente –y cabezota– habrá que echarle paciencia para que le coja confianza a las olas. Por el momento, donde lo pasa bomba es el patio de la casa donde veraneamos, con la Yeya, y con el primo Rafa. Se pasan las horas persiguiéndose, revolcándose por el suelo y el césped, y riendo a carcajadas. Cuando se levanta por las mañanas y ve a su primo, lo primero que hace es darle un abrazo. Y ya pueden correr a jugar.
«No lo intentes. Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes.»Además este verano estamos en plena "Operación Pañal". Hemos empezado con la pequeña Leia, días antes de venir a la playa, y por el momento progresa adecuadamente en su dominio de las habilidades jedi, aunque aún tenemos que insistir y de vez en cuando sufrimos algún accidente. El pequeño Luke va a empezar ahora, a ver que tal maneja el Poder de la Fuerza. De midiclorianos va sobrado. En fin, ahora que parece que definitivamente llega el tiempo veraniego y los días de sol y calor, disfrutaremos de la playa, ya sea en la arena o entre las olas. Con o sin pañal.
―El Maestro Yoda a su joven padawan Luke Skywalker
¡Que la Fuerza os acompañe!