Una vez instalados en la casona de Kensigton, Graham Nicholson formalizó la adopción de Vanessa y le dio su apellido, que Vanessa usaría en segundo lugar, después de su Vanakorn natal. También Pamela combinaba ahora los apellidos orientales y occidentales; pasaba entonces a llamarse Pamela Tan Nicholson. Hasta los cinco años, Vanessa-Mae sólo había tenido contacto con el piano, en cuanto a prácticas musicales se refiere. Curiosamente, su madre jamás intentó encaminarla hacia la música. Más bien, sus aspiraciones para la niña se orientaban hacia la abogacía, que ahora compartía con su nuevo marido. En cambio, su padrastro sí influyó en la incorporación del violín al repertorio de actividades extracurriculares de la pequeña Vanessa que, dicho sea de paso, también asistía a clases de danza clásica.
Sucede que el señor Nicholson, además de abogado era violista y se ilusionaba con tener a su hija como acompañante. Así, Vanessa-Mae tuvo su primer acercamiento al violín a los cinco años, en la escuela, aunque todavía sólo como un juego.
Al poco tiempo los docentes creyeron ver en la niña un importante potencial y pidieron permiso a sus padres para hacerlo germinar. Los profesores pasaron de la escuela al domicilio particular de los Nicholson y la pequeña violinista comenzó a demostrar una evidente soltura con el instrumento, aunque sólo lo consideraba un hobby, un entretenido pasatiempo.
El tiempo transcurrió y las prácticas se hicieron más intensivas junto a lo cual la destreza de Vanessa-Mae creció desproporcionadamente lo mismo que su pasión por la música. Esos años la vieron cursando la escuela primaria en la Holand Francis School -una institución educativa para señoritas de lo más común- y acompañando a sus padres a conciertos y óperas. En este ambiente inusual, que combinaba lo mundano de una escuela normal y lo selecto y elitista de la música culta, se fue forjando en Vanessa-Mae un innegable apego por la música en general y por la música clásica en particular. Tanto fue así que a los ocho años decidió hacer de este arte el objeto de su vida. Comunicada la decisión a sus padres, Graham y Pamela multiplicaron sus esfuerzos y redoblaron su apoyo a la talentosa niña, que por cierto, había alcanzado un elevado nivel de destreza con el violín.
Para perfeccionar su técnica sus padres la enviaron al Conservatorio Central de China, en Beijing, donde tomó clases de violín con un prestigioso profesor local, el Sr. Lin Yao Ji. Además, aprovechando sus períodos en la tierra de sus ancestros, se inició en el estudio del idioma mandarín y elaboró trabajos prácticos para su escuela de Londres.
Incluso cruzó el Atlántico y aterrizó en los Estados Unidos, donde brindó algunos conciertos y tuvo el honor de ser la primera artista extranjera invitada a interpretar el Himno nacional estadounidense, emocionando al "difícil" público de Chicago en dos memorables presentaciones: Wrigley Field y Comiskey Park, el 30 y 31 de julio respectivamente. También en el año 95 llegaron los primeros reconocimientos internacionales materializados en la forma de premios: el Bambi Award a la "Artista clásica del año" y el ECHO International Award en la categoría "Bestseller del año 1995".
La obra resultante fue una magnífica pieza titulada "Happy Valley" que no admite palabras; debe ser oída. La muerte de su abuelo materno inspiró en Vanessa un hasta entonces reprimido interés por sus orígenes chinos, inquietud que la llevó a grabar un disco con música china en la forma de tres obras bien diferentes: un concierto puramente chino, un arreglo propio sobre "Turandot", la ópera de Puccini que relata una historia ambientada en China, y las ya citada "Happy Valley". El disco se tituló "China Girl" y constituye un objeto muy apreciado por todos los fans de Vanessa-Mae. Este soberbio álbum también se vio acompañado de su correspondiente gira de promoción, aunque de proporciones mucho mas restringidas que aquella de "Violin Player".
El primer fruto de sus colaboraciones ?para amigos? fue el track "The Velvet Rope", del álbum homónimo de la cantante Janet Jackson, en el cual nuestra artista aporta su violín eléctrico y su característica potencia expresiva en los solos.
Otro evento trascendente de aquel año fue el lanzamiento del álbum pop "Storm", un auténtico clásico que la llevaba de regreso a las arenas del pop. En este espléndido disco, que expone toda la fuerza y creatividad de Andy Hill, se incluían un par de temas de discos anteriores y nos presentaba a Vanessa en un rol hasta entonces no explotado: el de cantante."I feel love", de Donna Summer y "Embrasse Moi" fueron los tracks en los que Vanessa-Mae puso su voz, que si bien es afinada y correcta, y ha caído muy bien entre sus fans, no ha provocado mayores comentarios de la crítica. De la mano de Storm llegó una nueva gira mundial, la "Storm on World Tour",tan extensa y agotadora como la de Violin Player, que le llevó además de Europa y Asia, a Sudáfrica, Medio Oriente y visitas de promoción por todo el continente americano, desde Argentina hasta Estados Unidos.
?The Original Four Seasons and Devil Trill Sonata ? The Classical album #3, The Italian Album? aparece en su catálogo de discos clásicos, con sus siempre presentes toques de actualidad. Este disco majestuoso dedicado casi íntegramente al arte de la improvisación de los grandes maestros italianos del siglo XVII, presentaba al ensamble de cuerdas de élite ?Laureate? dirigido por el ya citado Vasko Vassilev, e incluía la música de ?Mulan?, ?The violin fantasy? y del comercial de Siemens.
Apenas un mes mas tarde, otro sacudón iba a conmover los cimientos de la empresa de Vanessa-Mae; por desacuerdos entre ella y su manager Mel Bush, aparentemente por la vinculación de éste con el flamante cuarteto femenino de cuerdas ?Bond?, la joven artista decidió que era buen momento para terminar también aquella relación que se había prolongado durante siete años. Así pues, no sin demandas judiciales de ambas partes, Mel Bush se apartaba de la carrera de Vanessa-Mae para siempre.
Luego de probar suerte con otro manager, y luchando contra sus propias dudas, necesidades personales, algunas presiones del entorno y muchas ganas de quitar el pie del acelerador, Vanessa decidió que ya estaba lo suficientemente madura como para prescindir de un manager. Así fue que reunió a sus mejores colaboradores (sólo un puñado de personas) y fundó su propia empresa a la cual llamó "Fretless". A partir de entonces, ella fue su propio jefe, determinando qué tocar, cómo hacerlo, junto a quién, cuándo y cuánto. Todos esos ítems habían estado hasta entonces bajo decisión de sus managers, y ella ha reconocido que el vertiginoso ritmo de trabajo que cumplía (léase más de trescientos conciertos al año) no le estaba dejando tiempo para otras cosas, como por ejemplo esquiar, estudiar...o tener un novio.
En otro orden de cosas, Vanessa recibió un nuevo premio durante este agitado año. La gente de MTV Asia decidió premiarla como "Mejor artista Crossover del año", en una ceremonia que se celebró en Hong Kong.
El año 2002 comenzó, artísticamente hablando, en los EE UU de América. Mas exactamente en Salt Lake City, la meca de los Mormones. Allí, el 7 de marzo se abrieron oficialmente los juegos "Paralympics" -las olimpíadas para discapacitados- y fue Vanessa-Mae la encargada de musicalizar la ceremonia, cosa que hizo majestuosamente interpretando Storm. Al mes siguiente, tres conciertos en Brasil, como promoción de su álbum "STC", nos hicieron ilusionar a todos sus fans latinoamericanos con la posibilidad de visitas similares a nuestros países. Pero ello no ocurrió. Los recitales en Sao Paulo y Río de Janeiro recibieron apenas una tibia acogida por parte del público y los medios, mas afectos a otros géneros musicales. No obstante, los fans brasileños de Vanessa tuvieron una oportunidad única de ver a su artista y no la dejaron escapar. Bien por ellos.
A mediados de año, un nuevo trabajo "fuera de casa" apareció en los círculos vanessistas: el disco "Flow of Soul" del artista Takuro (cuyo subtítulo es 'Takuro meets Vanessa-Mae') traía arreglos de V-M en la sección de cuerdas de todos sus temas y un track muy bonito -Francis Elena- en el que Vanessa se luce como solista.
Para ir cerrando el año 2002, V-M y su oficina Fretless prepararon un cóctel de tres ingredientes y éxito seguro: nuevo disco, información fresca y confiable para sus seguidores (echando un poco de luz sobre algunos asuntos que se venían arrastrando hacía ya algún tiempo) y una gira de promoción. El disco en cuestión fue "The Best of Vanessa-Mae", un 'Grandes Éxitos' que intentaba resumir en un puñado de temas bien elegidos la fantástica carrera musical de su intérprete. La gira anunciada (The best of Tour) fue breve y enfocada exclusivamente en el mercado del Lejano Oriente: Cuatro conciertos en Hong Kong, Singapur, Malasia y Tailandia se llevaron a cabo en un ámbito que puede considerarse -en todo sentido- las antípodas de lo que sucede en Sudamérica; En estos remotos países de culturas milenarias y lenguajes ininteligibles, Vanessa-Mae es realmente grande y sus actuaciones en vivo suelen ser aguardadas con mucha expectación. Existe un feedback único entre ella y el público oriental que la transformó en una especie de "hijo pródigo" de Oriente y le otorgó, con sus halagos, su apoyo incondicional y su afecto, una suerte de "multi-nacionalidad" esteña, a pesar de que ella haya nacido "sólo" en Singapur.
También por esos días de conciertos en el sureste asiático, Vanessa dijo que: se suspendía la publicación de su libro autobiográfico por tiempo indefinido; que no iba a fusionar nunca mas clásicos y pop, sino que seguiría cultivando estos géneros por separado; que comenzaría a grabar un disco clásico de Tchaikovsky en la primavera (europea) de 2003; y que su próximo álbum pop aparecería recién en 2004. Acerca del fuerte rumor que indicaba que las relaciones con EMI estaban a punto de estallar, se excusó de dar detalles.
A principios de 2003, Vanessa-Mae apareció sorpresivamente para sus fans, en los créditos de un álbum virtual del cantante y tecladista Prince: "Expectation". Éste incluía cuatro tracks en los que colaboraba V-M aunando su violín eléctrico al saxo de la holandesa Candy Dulfer, en un estilo inusual de jazz experimental. Desafortunadamente, este trabajo de Prince no se puso a la venta, ya que su única razón de ser era ser distribuído entre los miembros del fans club del tecladista a través de Internet. No obstante, no queda a esta altura ningun buen fan vanessista que se precie de tal, que no tenga este "disco" en su PC.
Tambien en 2003 Vanessa participó en la entrega de los premios Classical Brit awards, siendo la elegida para entregar la estatuilla correspondiente al rubro "artista clásico más vendedor del año". El premiado fue el señor Andrea Boccelli y el instante de la entrega del reconocimiento fue una magnífica oportunidad de ver juntos a dos verdaderos monstruos de la música internacional.
Entre 2003 y toda la primera mitad de 2004, Vanessa tuvo que lidiar con el acoso de un médico demente de 50 años que merodeaba su casa insistentemente, dejándole cartas en cantidades exageradas, llegando a convertirse en un auténtico riesgo para la vida de la artista. La policía local actuó con celeridad y logró detenerlo un dia en que el desquiciado portaba un montón de cartas para ella y un puñal. Lamentablemente, la justicia fue demasiado blanda con el detenido, enviándolo a prisión primero, y luego beneficiándolo con una libertad bajo palabra, imponiéndole apenas la orden de no acercarse a la casa de la violinista, además de una multa en dinero y la amenaza de ir a prisión efectivamente si violaba aquella restricción. Como era de suponer, el doctor no pudo con su locura y volvió a las andadas, siendo detenido nuevamente. Hasta hoy no estoy muy seguro de qué han hecho los jueces con este peligroso sujeto.
En lo profesional, lo mas relevante del año 2004 ha sido, primero, el alejamiento definitivo de las filas de EMI, y el alistamientos a las huestes de SONY. Lo segundo, y directamente ligado a lo anterior, fue el lanzamiento en septiembre, de su novísimo disco "Choreography", un revolucionario trabajo en el cual Vanessa se reinventa a si misma, interpretando obras compuestas (a excepción de una) exclusivamente para ella por reconocidos autores europeos y asiáticos: Tolga Kashif, Vangelis, Walter Taieb, Jon Cohen, Bill Whelan y A R Rahman. El disco es una atrevida recorrida por diferentes ritmos de danza de distintas partes del mundo, aunque la obra toda tiene un innegable tinte indio y medio oriental. Hay desde un bolero, al estilo del famoso Raveliano, hasta un tango y una pieza con aires cubanos, además de un minueto de Handel. Este trabajo discográfico de tan solo 10 temas, aun no ha sido puesto a la venta en Argentina. Sin embargo, puede comprarse tranquilamente en Mexico y en España, además de en la mayoría de los demás países europeos. SONY anunció el lanzamiento en los EE UU para principios de 2005. Quizás Argentina entre en esta estapa de la distribución de Choreography. Tambien se debe recordar que Vanessa-Mae se ha visto, una vez mas, vinculada con los premios "Classical Brit Awards", teniendo el gigantesco honor de musicalizar la apertura de la ceremonia. En esta oportunidad, el público presente fue deleitado con una magistral interpretación de "Sabre Dance", primer track de su nuevo álbum.
Tanto aquella muy inusual (en cuanto a estilo) colaboración con Prince, como esta nueva y radical aventura que significa "Choreography", habla claramente de la concreción de aquella apertura en su ideología musical anunciada hace varios años cuando rompió el lazo que la ataba a su madre y, por extensión, a las ideas de aquella. Creo sinceramente que, el roce con artistas de vertientes culturales tan diversas redundará en un creciente enriquecimiento de su patrimonio musical y, por supuesto, en una mejora en la calidad de su composición, además de ensanchar su audiencia hacia gente de gustos musicales mas variados. Para su beneficio y el de todos los que la apreciamos.
Fuente: http://www.vanessa-mae.com.ar/index.cgi?biografia http://www.poesiagt.com