Revista Viajes

VERANO 2019. viaje a Dacia y Transilvania tras las huellas de Trajano

Por Salpebu
(4.1) La hospitalidad de la familia Ierulescu.
Después de muchos viajes por el universo mundo, conociendo bastantes países, lugares, parajes, accidentes geográficos y, especialmente, muchas culturas y gentes, si algo he tenido claro en los últimos tiempos, es que, dondequiera que vaya, el contacto humano, la convivencia y conocimiento de diferentes costumbresy el experimento de tratar con otras gentes de otra etnia y cultura, resulta esencial, además de apasionante.En esa conciencia, cuando me decidí a aceptar (no siendo mi costumbre) la invitación de mi estimada alumna rumana, Paula Ierulescu (ya Master en economía por la Universidad de Petrosani, Rumania), lo hice con la casi certeza de que sus familiares estaban adornados por los mismos valores de sinceridad, simpatía y buen hacer de la hija ya conocida, Paula.VERANO 2019. viaje a Dacia y Transilvania tras las huellas de TrajanoHe de confesar que por mi parte escudriñé un poco en las redes sociales sobre el aspecto y forma de vida de la familia y pude visionar a un matrimonio joven, en la cuarentena, y dos hijas veinteañeras.No iba a acudir con mi esposa, por tanto, a un encuentro “a ciegas”.Así pues, cuando en el dintel de la casa de la familia hallé a Daniela, la madre, su simpático y bello semblante me confirmaron la imagen de inteligente afectuosidad y bondad en la acogida que había intuido al conocerla via Internet.Casi al instante apareció Paula, alegre y vitalista, que se lanzó a besar a mi esposa y me propinó dos sonoros ósculos al tiempo que me abrazaba.Después de las preguntas usuales sobre el viaje, y de sacar el equipaje del coche, se nos condujo a la que había de ser nuestra habitación, en la segunda planta del edificio bastante nuevo que se hallaba a la izquierda entrando, con semisótano de cocina y despensa, planta alta con salón comedor, el dormitorio asignado a nosotros, y otro dormitorio en la planta alta. VERANO 2019. viaje a Dacia y Transilvania tras las huellas de TrajanoTodo muy bien montado y con muebles funcionales y nuevos.Al fondo del terreno había una construcción que se nos dijo era el albergue de una vaca y su retoño, de un cerdo y varias gallinas. Y la derecha entrando, flanqueando el amplio patio, otra construcción habitable. Al cabo de un rato apareció el padre de familia, Ion, un hombre cercano a la cincuentena, simpático y algo fornido, quien nos saludó en rumano y si le entendimos fue porque Paula tradujo. Aun nos faltaba conocer a laotra hija de familia, Andrea, también guapa y simpática y que nos sorprendió hablando un aceptable español.VERANO 2019. viaje a Dacia y Transilvania tras las huellas de Trajano
Después de charlar un rato, se nos invitó a pasar al salón comedor, en el que se había dispuesto una larga mesa
repleta de todo tipo de viandas, algunas desconocidas para nosotros, a las que agregamos las lonchas de jamón español que habíamos llevado, y que se consumió por los dueños de la casa con especial placer.(Seguiré contando)SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
            

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