Además de la tarde tan especial que disfrutamos en ese entorno, cerca había un mercado medieval con puestos de venta y diversas actividades. Una de ellas, la pintura de cara, nos llamó la atención enseguida a todos, pues los modelos entre los que se podía elegir, eran realmente bonitos y diferentes a otros maquillajes que habíamos visto en ferias similares (sin desmerecerlos, por supuesto, pero no eran el típico gato, león, mariposa...).
Puede que sea el desconocimiento por mi parte, mi poca destreza con las artes plásticas o simplemente que es realmente así, pero a mí me maravilló y me hizo pensar en la cantidad de artistas con los que nos cruzamos en el día a día, que nunca aparecerán en medios de comunicación ni en galerías famosas, pero que con sus habilidades ofrecen belleza a las personas que las contemplan.
Agua y jabón han sido suficientes para borrar tan preciadas obras, pero con el recuerdo de que "el arte es la expresión del alma que desea ser escuchada".
Al irnos, vi alrededor de la carpa correteando a los tres niños de las fotografías que servían como modelo a la mujer que los realizaba y como ésta nos pedía un minuto de espera para atender a sus hijos. Mientras, pensaba (como me sucedió hace un mes con un músico): ¿cómo será su vida?, ¿cómo será su día a día?, ¿cuáles serán sus prioridades?, ¿qué será lo que le/les haga más feliz?... Tantas personas, tantas formas de vida, tantas historias...