Como se esconde la basura debajo de la alfombra, una quisiera esconderles la violencia, las guerras, la miseria, los barrios marginales, las enfermedades, la policía, las cárceles, los cementerios... la televisión y la familia real.
-Perdona, hijo, no sé explicarte muy bien por qué todo esto estaba aquí.
Luego, con el tiempo, no te queda más remedio que aceptar que crecen en este mundo y que aún así, serán buenos, no se sabe a través de qué milagro.