Portada de Vestido de novia
Sophie Duguet es una mujer joven y culta que trabaja de niñera del hijo de una acaudalada familia. No sabemos por qué ha aceptado este trabajo tan por debajo de sus posibilidades. Sí sabemos que ha estado casada y que perdió a su marido, al cual recuerda constantemente pero del que no nos dice cómo murió. Su madre también ha muerto. Tan sólo tiene a su padre, al que quiere pero prefiere mantener en la distancia. No son estos los únicos muertos que aparecen en este libro, por donde quiera que pasa Sophie parecen acumularse los cadáveres. Sophie duerme poco y cuando concilia el sueño sufre pesadillas y se despierta llorando. Por el día la asaltan períodos de ausencia, tiene lagunas mentales y cuando vuelve a la realidad no siempre es capaz de comprenderla. Olvida situaciones, no encuentra objetos en el lugar en el que está segura los ha dejado, la detienen por hurtos que ni siquiera recuerda haber cometido y lo peor de todo, los muertos la persiguen tanto en el sueño como en la vigilia. Sophie empieza a dudar de sí misma con una convicción brutal y demoledora."Es como una anestesia. Hay algo que la impulsa a actuar, tiene la sensación de estar acurrucada en lo más hondo del envoltorio de su cuerpo, como en un caballo de Troya. El caballo actúa sin contar con ella, él sabe lo que tiene que hacer. Y ella sólo debe esperar tapándose muy fuerte los oídos con las manos."Pierre Lemaitre recurre a la tercera persona en esta primera parte de la novela. Sin embargo no se trata de un narrador omnisciente, sino que nos cuenta sólo lo que vive y piensa Sophie. Esto significa que tenemos exactamente el mismo acceso a la información que la protagonista. Somos incapaces al igual que ella de cubrir sus lagunas mentales. Para más inri apenas conocemos su pasado excepto los pocos datos que su memoria nos otorga, por lo que no podemos recomponer la situación que ha llevado a la señora Duguet hasta un estado tan extremo. La mente tiene una curiosa y homogénea manera de cubrir huecos y caemos inevitablemente en las mismas conclusiones a las que llega Sophie. El escritor francés nos presenta a una mujer que da lástima, que parece rendida a sí misma pero que contra todo pronóstico hace alarde de una una ira desmedida, lo que le procurará la fuerza necesaria para emprender la lucha por la supervivencia.
"Sophie ya no es nadie, sólo una fugitiva, alguien muerto de miedo que vive como un animal, pensando sólo en la supervivencia, que es lo más opuesto a la vida."
The Dress. Fotografía de Allen
No nos deja conocer sin embargo a la verdadera Sophie. Bueno, tal vez sí, si tenemos en cuenta eso de que la verdadera personalidad aflora sólo en las situaciones más extremas. Pero yo echo de menos saber cómo era antes de internarse en todo ese mundo de confusión y locura. Y para mi sorpresa sigo con mis dotes de clarividencia, porque es como si el autor me escuchase y me brindase la oportunidad de reencontrarme con Sophie en un punto del pasado, justo cuando empiezan a sucederse sus primeros olvidos.Tenemos acceso a un diario. No, no es el de Sophie Duguet, es el de otro personaje. La vemos por tanto a través de otros ojos, pero a pesar de esa mirada parcial, al presentarnos a Sophie antes de sumirse en su espiral de locura, se nos hace mucho más fácil ponernos en su piel. Se cambia de la tercera a la primera persona y también se produce una variación de registro. La prosa adquiere un ritmo mucho más ágil y liviano, un estilo mucho más sencillo de seguir. No puedo decir que decaiga la calidad de esta segunda parte respecto a la primera así como tampoco la trama, sin embargo, disfruto mucho más del inicio de la novela, de esas páginas imprevisiblemente oscuras de confusión y locura, del magistral trabajo psicológico que opera el narrador en Sophie tocando los recovecos más ocultos de su mente.
"Un rostro de mujer hermoso, muy pálido y terso, volcado todo él hacia dentro, como una durmiente... Había algo desesperado en aquella forma suya de entregarse."Se nos ofrece en esta segunda parte la información que nos faltaba. Empezamos a cubrir esos huecos de los que hablábamos y comenzamos a intuir también cómo llegó Sophie a ese punto de no retorno. Pero tranquilos, no temáis, aún quedan sorpresas en este libro. Y aún nos falta también la tercera y última parte, la de su resolución. No voy a detenerme en ella pues ya os he contado demasiado, tan sólo os diré para mantener vuestra tranquilidad que todo queda bien atado y finamente hilado. Pierre Lemaitre sabe urdir sin duda una trama solvente y es hábil manteniendo el suspense. "Vestido de novia" es una buena muestra de ello.
¿Sabéis cómo me imagino yo este traje de novia? Como uno de esos clásicos que recuerdan a los vestidos más lujosos de las mujeres de varios siglos atrás. Deben de ser incómodos con esos corsés amenazadores de costillas y de aire para respirar. Por no hablar de los interminables corchetes para cerrar el vestido. ¿Y la falda? Afortunadamente el miriñaque ya ha pasado a la historia pero no quiero ni pensar en la de capas que irán escondidas bajo la más superficial. Tienen que ser varias y voluminosas para adquirir esas dimensiones que a mí se me hace imposible puedan pasar por el hueco que deja una puerta abierta. Supongo que una vez puesto y pasados los primeros momentos una se acostumbra. Admito que una vez superados los nervios propios de la ceremonia y en vista de que los invitados se encuentran felizmente disfrutando del banquete incluso puede que nos olvidemos de nuestra propia incomodidad. Sí, al final la boda es un éxito y la novia luce radiante. El vestido ha resultado incómodo al principio, llevadero y disfrutado en el medio y todo un triunfo al final. Pero, ¿sabéis qué os digo? He echado de menos esa opresión del inicio, ese faltarme el aire y saber si sería capaz de mantener el tipo hasta el último momento. ¡Qué puedo decir! Al final va a ser verdad eso de que tengo una mente real e irrevocablemente retorcida.
Stairs. Fotografía de morebyless
Ficha del libro:
Título: Vestido de novia
Autor: Pierre Lemaitre
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2014
Nº de páginas: 296