Plaza de Toros de Málaga
Domingo 14 de agosto 2011 / Menos de media plaza
3 toros de José Luis Pereda (2º, 3º y 6º) y 3 de “La Dehesilla” (1º, 4º y 5º). Bien presentados 1º y 6º. Mas terciados 2º y 3º. Nobles en general siendo el 5º algo más complicado. 1º bastante bueno, el resto descastados y mansos.
VÍCTOR PUERTO: dos pinchazos hondos, descabello (Vuelta por su cuenta tras aviso en el único que mató).
ALEJANDRO AMAYA: bajonazo trasero y cinco descabellos (Leves pitos). Bajonazo trasero (Silencio). Bajonazo, pinchazo y descabello (Silencio).
MORENITO DE ARANDA: estocada pescuecera y siete descabellos (Silencio tras aviso). Estocada baja (Silencio).
VÍCTOR NO ATRACÓ EN BUEN PUERTO
Por José Daniel Rojo
Ayer era el típico día que uno iba a los toros sin motivo aparente, desganado. El cartel que se programaba era de puro trámite para que la empresa cubriera su expediente en lo que al abono se refiere. Para ello, nos colocaron un compromiso y apuesta personal del propio Javier Conde, así mismo lo manifestó en la presentación de la feria, justificando la inclusión en los carteles de Alejandro Amaya del que dijo, además, era una figura del toreo en México. Y viéndolo ayer en La Malagueta, uno no tiene más bemoles que pensar que si este es la figura no me quiero ni imaginar como serán los toreros del montón de México. Una de dos, o Javier Conde nos tomó el pelo al afirmar semejante improperio, cosa bastante probable, o es que el malagueño no tiene futuro como veedor de toreros. El otro acartelado, Morenito de Aranda, que lleva años apuntando pero no logra disparar y Víctor Puerto que, en esto del toro, viene de vuelta aunque no lo parezca. Y no lo parece porque carece de razón que este torero decidiera ayer tarde no atracar en buen puerto cuando tenía todas las papeletas para salir a flote antes de naufragar ante un toro muy potable que se fue al desolladero con las orejas puestas y que además, le propinó una cornada grave propia de cualquier chaval que empieza.
A partir de la cogida de Puerto todo desembocó en un auténtico despropósito. Un Alejandro Amaya que por el percance de Víctor tuvo que bregar con tres toros teniendo la oportunidad de salir bastante reforzado, que falta le hace, de Málaga. Pero el mexicano estuvo en otra onda durante toda la tarde y como si aquello no fuera con el. Ni tan siquiera se dignó a hacer honores a su verdadera profesión, matador de toros. Con la espada dio un verdadero recital de argumentos que luego, y con razón, son utilizados por los antitaurinos. Alguien debió decirle al chaval que los toros se matan por lo alto y de verdad.
Y Morenito de Aranda se topó con un primero de su lote que se quiso rajar en todo momento y con el que no consiguió estar a la altura. Pegando tirones con la franela y sucediéndose varios enganchones. Y su segundo, que hacía quinto, fue un toro que terminaba el muletazo con la cara alta y quedándose cada vez más corto. Morenito no estuvo firme y decidió abreviar.
No quisiera terminar sin hacer mención a la lamentable actuación del mozo de espadas de Alejandro Amaya que sacó el estoque al toro desde el callejón. Si la autoridad tiene rigor y hace bien su trabajo, debió de sancionar dicho comportamiento.